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Juan Antonio Peón, Director Técnico de Instaladores 2.0

Que el mercado eléctrico es difícil de comprender para los legos en la materia no es algo imposible de imaginar, máxime cuando la hiperregulación del sector se arbitra en ocasiones como enmiendas a Reales Decreto que no tienen nada que ver con dicho sector.

Últimamente, el Gobierno ha anunciado cuatro cambios, más bien bandazos en mi modesta opinión, en pos de atajar la subida de precios que está marcando el pool eléctrico, sin atajar de raíz los verdaderos problemas que subyacen en el mercado por su definición, entre ellos el funcionamiento marginalista del mercado cuando no hay una competencia perfecta. Los recientes casos sobre la falta de lluvia que justificaban una subida del precio, luego cuando se invirtió la situación no justificaron una bajada sino lo contrario, el precio seguía subiendo.

Hay varios factores que afectan al alto precio del recibo de la luz y que entre todos nos restan competitividad económica, entre ellos destacan la cantidad de impuestos que hay sobre la factura eléctrica. Es por ello que una reducción de los impuestos -por ejemplo quitar el impuesto a la generación- puede que baje algo el precio del pool inmediatamente, se estima que entorno a un 7%, pero esto no significa que vaya a detener la escalada de precios a futuro, tan sólo es una solución temporal a muy corto plazo.

«No deja de ser curioso que el Gobierno adopte la estrategia una vez más de poner al lobo a cuidar de las ovejas. Esperemos que en esta ocasión el lobo no se las coma»

 

Otras opciones que podría afrontar el Gobierno es eliminar de las bases imponibles del IVA y del Impuesto Especial sobre la Electricidad, todos aquellos conceptos que no sean costes puros del suministro eléctrico, evitar gravando los recargos que diferentes decisiones políticas nos suponen a todos los consumidores. No creo que vaya a suceder, pero produciría una bajada sustancial del recibo casi instantáneamente.

Por ahora, con lo último que se ha descolgado el Gobierno ha sido con imponer a las eléctricas la obligación de informar a los clientes sobre cuánto pueden ahorrar contratando tarifa con discriminación horaria, o cambiando la potencia contratada para ajustarla mejor a la curva de consumo que tienen. Hasta ahora las compañías eléctricas tenían la obligación de asesorar al cliente en la contratación del suministro eléctrico con los mismos objetivos, y visto lo que ha pasado y cómo ha funcionado la liberalización del mercado eléctrico, no deja de ser curioso que el Gobierno adopte la estrategia una vez más de poner al lobo a cuidar de las ovejas. Esperemos que en esta ocasión el lobo no se las coma. Tiene más lógica que sean los instaladores, como agentes externos los que informen y asesoren a los consumidores para reducir sus facturas, pero para eso hay que tener ganas de que de verdad se reduzca la factura.