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la mafia trapicheando

En general, el que tiene una empresa sabe lo que significa, más aún si la ha iniciado desde cero. Sabe perfectamente lo que supone competir con otras empresas para conseguir un trabajo, y la lucha diaria para aumentar la facturación. Es un trabajo difícil y cansado, pero que en el fondo merece la pena. Estas empresas no suelen disponer de grandes equipos de lobistas, ni despachos de abogados que pelean hasta el Supremo y más allá.

Hay otro tipo de empresas que prefieren vivir del BOE. Esta situación especial, que implica a quienes suelen dedicarse a actividades que afectan a los ciudadanos y servicios públicos, obliga a las empresas a ser consecuentes y primar el servicio público. Suelen ser grandes grupos que cuentan con gran capacidad para intervenir en las decisiones haciendo lobby e invertir en grandes campañas de marketing que transmitan un mensaje a la ciudadanía acerca de sus necesidades, o más bien, de las necesidades de sus dueños. Hoy voy a hablar un poco de este segundo tipo de empresas.

Hace unos meses el Gobierno trasladó a la CNMC la capacidad legislativa sobre los precios que se pagan a la distribuidoras y empresas energéticas por el transporte de la energía, y con esta nueva facultad, el superregulador ha decidido seguir el criterio anterior y dar una prima referencias a la tasa del bono soberano. Este método se ha usado en anteriores ocasiones y ha repartido generosos beneficios a este segundo tipo de empresa sin que se hayan escuchado muchas quejas por su parte y tampoco hayan crecido las inversiones por esas sobrerretribuciones que han recibido.

Pero de una semana para acá, la propuesta de la CNMC de recortar el margen de beneficio conforme a la norma, ha desatado una serie de acciones más propias de la mafia y de matones que de un país europeo avanzado. Sin ir más lejos, la semana pasada la antigua Gas Natural-Fenosa, Naturgy, ha decidido paralizar sine die todas las altas y extensiones de red hasta ver qué ocurre con la nueva regulación propuesta. Ojo, destaco que se trata de una propuesta, puesto que todavía no se ha tomado la decisión final. Ya veremos cómo acaba el asunto, pero las formas no están siendo las más adecuadas precisamente.