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Juan Antonio Peón, Director Técnico de Instaladores 2.0

Siempre he escuchado que el hombre es un animal de costumbres, pero hay algunas veces que no dejas de asombrarte lo que le cuesta a algunas personas cambiar sus costumbres y adaptarse a las nuevas. Esta misma semana ha ocurrido algo, que si no fuera por lo triste que es no dejaría de parecernos incluso divertido. Quizás lo hayan leído ya, pero a una familia que está recorriendo España con un par de vehículos eléctricos les intentaron cobrar cerca de 40.000 euros por la recarga de un coche eléctrico en la provincia de A Coruña.

Ocurre además en un momento en el que el vehículo eléctrico es una realidad, una tecnología que ha llegado para cambiar la movilidad y en la que gran cantidad de países están invirtiendo mucho dinero para transformar la forma en la que nos movemos y reducir las emisiones que el transporte de las personas generan al ambiente. Como ejemplos tenemos el de Estados Unidos, que ha iniciado un plan de electrificación de las principales autopistas nacionales; o el de China, que está impulsando el uso de vehículos eléctricos y espera alcanzar la cifra de un millón de unidades entre eléctricos e híbridos enchufables vendidos en 2018 (los datos oficiales hasta mayo de 2018 indican alrededor de 328.000 unidades vendidas) así como a la gran mayoría de fabricantes de automoción, que están preparando o presentando unidades eléctricas o híbridas y descartando el diésel.

En este momento de cambio no podemos dejar que las costumbres de años anteriores nos distraigan del futuro. El Gobierno debe impulsar el vehículo eléctrico y activar la renovación eléctrica del parque automovilístico de nuestro país, a través de un Plan Movalt para 2019 que nos permita compatibilizar las ventajas de la movilidad eléctrica con el ahorro que nos supone en las emisiones de CO2. Sin embargo, hace unos días supimos que la comisión de Transición Ecológica del Senado ha rechazado un ambicioso Plan Movalt para 2019 dotado de 225 millones de euros. La moción fue rechazada con 6 votos en contra, 4 a favor y 16 abstenciones.

La costumbre de impulsar la industria de la automoción tradicional es difícil de eludir, pero estoy convencido que nuestros políticos pueden dar un paso adelante y dejar aparcadas ciertas costumbres para subirse a otras que serán muy beneficiosas para todos en el largo plazo.