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Opinión sobre el real decreto que regula las instalaciones de autoconsumo

Ya está aquí el reglamento sobre autoconsumo, y se ha publicado un sábado de un fin de semana festivo, el pasado viernes día 9 de Octubre el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto que regula el autoconsumo en España, siendo publicado el sábado 10 de Octubre en el Boletín Oficial del Estado.

El título de este artículo de opinión viene a colación por la poca variación del borrador propuesto en su momento con lo que se ha acabado publicando, y se une a otro artículo de opinión que escribí en su momento sobre uno de los últimos borradores que tuve en mis manos.

Después de una lectura del documento de 44 farragosas páginas, que no sólo lo digo yo, también lo ha hecho constar el Consejo de Estado sacando los colores a la secretaría de Estado de Energía en un comentario sobre el documento propuesto, y comparando la recién aprobada normativa española con la de nuestros homólogos europeos. Comprobamos que en España seguimos empeñados en retrasar el desarrollo de nuestro país con respecto al nivel de otros países europeos como Alemania, Francia, Inglaterra o Portugal.

La generación con placas fotovoltaicas u otro tipo de energía renovable nos lleva a una situación paradójica, según la cual en las horas de mayor generación habitualmente no nos encontramos en casa para su consumo, por lo que se hace necesario disponer de baterías para acumular la energía, cosa que en España es prácticamente imposible. En otros países de nuestro entorno se da la posibilidad del llamado Balance Nulo, que no es otra cosa que la realización de un balance entre la energía vertida a la red en las horas de máxima producción, que coinciden con las más caras, y de la que luego se descuenta la que se consuma de la red hasta que se anule el saldo acumulado por el vertido anterior, como hacen Italia, Francia y otros países. Ninguna de esas dos opciones es posible o no es sencillo llevarlas a cabo ahora mismo con la regulación actual.

Energía renovable minieólica en tejados Reino Unido

A pesar del revuelo que se ha creado sobre cada una de las versiones del Borrador, si los comparamos con la versión finalmente publicada no ha habido grandes cambios, y me consta que desde diferentes ámbitos se han presentado cientos de alegaciones -si no miles- pero que no han tenido calado en la normativa que finalmente ha visto la luz, de manera que todo lo que se extrae de este documento es una gran decepción sobre el desarrollo normativo impuesto.

Es cierto que se ha abierto una pequeña puerta a los consumidores que tengan una potencia instalada y una potencia de autoconsumo que sumadas sean inferior a los 10 kW. Para esos consumidores se habilitan una serie de medidas «especiales» que provisionalmente palian de forma parcial el efecto negativo de este Real Decreto. Las instalaciones de menos de 10 kW tendrán menos trabas administrativas, pero esto no implica que haya mejorado ni significa que se potencie precisamente, esto sólo implica que hay menos trabas para las instalaciones más pequeñas, aunque las trabas actuales ya implican una carga importante como para evitar que los consumidores se lancen en tropel para hacer instalaciones de este tipo. Además, la seguridad de las inversiones a medio plazo sigue sin estar garantizada, en tanto en cuanto, todo lo que aparece recogido en el Real Decreto son disposiciones transitorias que pueden retirarse en cualquier momento que se considere que el sistema energético está en peligro, y que solo afectan a la parte variable del término, nunca al término fijo del «impuesto al sol».

De forma común se ha venido hablando del «impuesto al sol», que es una manera de intentar aumentar los ingresos para colaborar al mantenimiento de un sistema con exceso de capacidad instalada, con unos costes disparados y en los que se incluyen también los pagos por el déficit de tarifa acumulado, así como los intereses devengados, entre otros muchos conceptos (mantenimiento del carbón nacional, etc.). Lo paradójico de esta tasa que se impone es que se hace más caro generar tu propia energía que consumir la que te proporcionan las compañías eléctricas, y esto no hay quien consiga explicarlo de forma que tenga algo de lógica. Haciendo un esfuerzo puedo comprender que haya que financiar los costes del sistema, pero lo que no tiene ningún tipo de sentido es que sea más caro consumir la energía que genero yo con mi sistema propio y con la inversión realizada por mí, que mantener todo el sistema y consumir la producida por un tercero, y no se trata de una cuestión de economía de costes.

Aunque se han establecido dos valores diferentes para las instalaciones del 10 de Octubre de 2015 hasta el 31 de diciembre de 2015, y un segundo valor transitorio desde el 1 de enero de 2016.

Hasta el 31 de diciembre de 2015 se aplicará este término variable por cada kilowatio autoconsumido.

Impuesto al sol hasta el 31122015

Y hasta que se estipule una tasa nueva, para el «impuesto al sol» o el gravamen que hay que pagar desde el 1 de enero de 2016 se aplicarán los siguientes valores:

Impuesto al sol 01012016

Casi se me olvidaba comentar que se ha prohibido el autoconsumo compartido, una opción que resultaba muy interesante para comunidades de propietarios o para inversiones conjuntas, por lo que imágenes como la que os dejo más abajo serán muy difíciles de ver en España, por cierto, la fotografía es de Alemania.

En mi opinión, este real decreto no sólo resulta obsoleto y no aporta nada positivo a la sociedad, sino que su regulación es más bien contraria a los intereses de los usuarios y consumidores, incluso disuasoria, y nos retrasará más con respecto al resto del mundo avanzado en la adopción de las energías renovables y el abandono paulativo de combustibles fósiles. Esperemos que no tenga una gran duración, todos los partidos en la oposición han firmado un manifiesto por el que se comprometen a derogar la legislación pasadas las elecciones del 20 de diciembre.

fachada fotovoltaica en Alemania