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Juan Antonio Peón

No hemos inventado ni el impuesto al sol

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Juan Antonio Peón - Artículo sobre El Vehículo eléctrico

Recientemente se ha aprobado el llamado “impuesto al sol” mediante el Real Decreto sobre autoconsumo. Mucho se ha escrito sobre él y sobre sus borradores previos, y en Instaladores 2.0 también lo hemos hecho, con informaciones y opiniones, pero no podemos dejar que esa nueva legislación esté activa por mucho tiempo.

En 1696 el Rey Guillermo III de Inglaterra, necesitado de compensar los gastos y los ingresos del Reino, introdujo un tipo de impuesto a las viviendas por el uso del aire y del sol, basado en la cantidad de ventanas y huecos de entrada. Así, las casas pagaban una mayor cantidad de impuestos en función del número de ventanas que tuvieran.

Casa en Londres con ventanas tapiadas por el Window Tax, parecido a nuestro impuesto al sol

Para reducir la factura de este nuevo impuesto, en particular cuando se elevaba demasiado para recaudar más, muchos propietarios de viviendas decidieron tapiar sus ventanas, de tal forma que incluso todavía pueden verse casas en Londres con ventanas tapiadas, mientras las nuevas se construían con menos ventanas. Esta situación produjo que, en particular las familias más pobres, contrajeran multitud de enfermedades por la escasa o nula ventilación de sus casas (52 personas murieron en un suburbio por falta de ventilación), y la escasa iluminación provocó también serios problemas de salud.

Es un ejemplo de cómo una decisión política, tomada sin sopesar todas las consecuencias, provocó un cambio en la forma de vida, y aún peor, una modificación importante de los deseos de los ciudadanos ante el libre uso de la energía del sol para calentar e iluminar sus viviendas, pasando a depender de velas y otros sistemas para calentarse e iluminarse.

Desde mi punto de vista, algo parecido ha pasado aquí en España, nos han cargado un “impuesto al sol”, que ni siquiera lo hemos inventado nosotros. En determinados países, como es el caso de Alemania, se cobra una tasa para el mantenimiento y el fomento de las energías renovables (en alemán), y para los autoconsumidores se añade una tasa, siempre que tengan más de 10 kW instalados. En el estado de Arizona, en Estados Unidos, también se ha aprobado una tasa de 0,7$/kW, por lo que no somos pioneros ni hemos inventado el “impuesto al sol”, pero lo que nuestros políticos en su adaptación de esta tasa no han considerado, es que han provocado y van a provocar cambios importantes en los usuarios y consumidores de energías renovables, que pueden lastrar nuestra economía y el desarrollo de nuestra sociedad durante muchísimo tiempo.

Placas fotovoltaicas en tejado

Dentro de pocos días tendremos unas elecciones, cuya precampaña se ha olvidado bastante por el momento del modelo energético que necesitamos como sociedad avanzada europea. Si queremos serlo, además de necesitar un debate serio sobre el modelo energético, debemos establecer un plan a medio y largo plazo que garantice el suministro energético a un precio razonable para las empresas y los consumidores.

He contado al principio cómo se implantó el impuesto británico a las ventanas, y sus consecuencias, pero no cómo se derogó, tras sucesivas subidas de la tasa, que acabaron suponiendo una cantidad muy elevada de las rentas familiares. Las familias empobrecidas por los gastos e impuestos, acabaron tapiando todas las ventanas de las viviendas, de modo que el impuesto perdió todo el sentido. Pero todo esto duró 150 años.

No podemos dejar que en España se llegue a una situación similar a la vivida en el Reino Unido durante siglos. Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para conseguir que el “impuesto al sol”, tal y como está planteado, se elimine lo antes posible y no acabe condicionando demasiado nuestro futuro suministro energético.

Todos los partidos políticos, de cualquier signo y color, deben iniciar un debate serio y responsable, con planificación a medio y largo plazo para resolver el modelo energético que queremos como país, y ahora es precisamente cuando está en nuestras manos exigirlo. No debemos esperar a que alguien venga a resolvernos el problema, porque ya hemos visto que no va a ser así, más bien va a apostarse por intereses de terceros ajenos al bien común, siempre nos quedará justificarlo con las puertas giratorias, pero que sigue dejando una losa hipotecaria sobre nuestros hijos en materia energética.

Con la madurez democrática existente, como profesionales relacionados con el sector de la energía, debemos preocuparnos para que nuestros conocidos y amigos, familiares y todo aquél con el que hablemos, se informe del modelo energético que tenemos y la falta de un trato serio por parte de los políticos. Y luego, unidos todos, procedamos a exigir su cambio.