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Luis García Muñoz

En Instaladores 2.0 no hacemos esta huelga por una sencilla y explicable, aunque triste razón: quizá porque somos pocos, somos todos hombres. Eso sí, la reivindicamos como si fuera nuestra porque creemos en ella y estamos convencidos de su utilidad y su necesidad. Por fortuna, el sector eléctrico que nos ocupa y sus subsectores, poco a poco van dando entrada cada día a más mujeres, del mismo modo que las carreras y las facultades técnicas cuentan también cada día con más de ellas en sus aulas.

Ahora bien es importante reseñar que su llegada fue primero ocupando espacio en agencias de comunicación o departamentos de marketing, los ámbitos menos técnicos, y también que el acceso a los lugares de responsabilidad sigue siendo mucho más lento de lo que la proporción debería aconsejar. Así y todo, la presencia femenina es cada vez más relevante, de tal manera que día a día se percibe con más naturalidad. Y no es poca cosa para quienes hemos asistido a multitud de cenas y conmemoraciones empresariales en las que el rol femenino como mera acompañante se asumía como una verdad inmutable. Y no debería ser un problema que eso ocurriera, siempre y cuando el caso contrario –que el acompañante sea el hombre- fuera asimilado con la misma naturalidad.

“La huelga de hoy tiene razón de ser precisamente a causa de una versión del liderazgo empresarial caduca y pasada de moda”

 

En Instaladores 2.0 organizamos hace ahora año y medio un coloquio entre directivas del sector que nos habría gustado que no fuese noticia por el simple hecho de que el género de las participantes coincidiese. Como fue muy ameno y especialmente interesante y enriquecedor, hemos barajado varias veces la idea de repetirlo, pero cuando nos decidamos a hacerlo trataremos de poner el acento en la evolución y en lo que hemos mejorado desde entonces en políticas de igualdad. Interrogarse acerca de los progresos es muchas veces la mejor manera de reparar en que de verdad existen.

En ese debate una de las conclusiones se centró en la necesidad de que las mujeres demuestren que el liderazgo empresarial puede ser diferente. La huelga de hoy tiene razón de ser precisamente a causa de una versión del liderazgo empresarial caduca y pasada de moda, que quiere perpetuar privilegios de otras épocas arbitrarias y repletas de vicios. Si sirve para hacer más visible las proporciones de una realidad injusta ya es lo bastante útil, pero si además contribuye a acabar con esos vestigios de un pasado que debemos enterrar, entonces más que útil es imprescindible.