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Luis García. Director Editorial de Instaladores 2.0

Lo excepcional y lo alarmante de la emergencia sanitaria que nos invade y condiciona plenamente nuestra vida desde hace semanas, impide atender a veces a cuestiones sin resolver que deja en la cuneta la pandemia, huérfanas de respuesta. Seguramente podríamos recabar cientos de ellas, pero sólo quiero apuntar aquí algunas que, de tener solución, nos permitirían saber un poco más sobre lo que nos viene y el por qué nos ha pasado.

La primera de ellas, por ejemplo, consistiría en saber para qué sirve una entidad como la Organización Mundial de la Salud, si no es capaz de detectar la gravedad de una pandemia antes de que su extensión global sea irremediable, especialmente cuando allá por el mes de enero ya había calificado el cierre de la provincia china de Hubei como “medida sin precedentes”.  Pero también me asalta la duda sobre cuál es la razón para que, fuera de esa misma provincia en la que se originó el virus, en el resto de un país de más de 1.300.000.000 habitantes no se alcance la cifra de 15.000 contagiados, que son menos de los que han sido infectados en España en los dos últimos días.

«Para qué sirve la Organización Mundial de la Salud, si no es capaz de detectar la gravedad de una pandemia antes de que su extensión global sea irremediable»

 

Es difícil de explicar también que un virus cuyo contagio ahora resulta exponencial estuviese circulando en China un mes completo –entre el 20 de diciembre y el 20 de enero-  sin prácticamente resultar detectable. Y también lo es la falta de reacción de la práctica unanimidad de los gobiernos ante una amenaza frente a la que parece que sólo se actúa cuando ya nos ha invadido. Y esto vale igual para Europa que para Estados Unidos, Brasil o México. Saber cuáles son las respuestas a cuestiones como éstas nos permitiría encarar de mejor modo lo que puede venir y cómo saldremos de la crisis.

Vuelos en tiempo real Europa
Vuelos en tiempo real la tarde de este miércoles 1 de abril, en Europa

Esa misma cuestión nos traslada hasta algunas inquietudes decisivas de cara al futuro. Las dos imágenes adjuntas corresponden a una foto fija de un mismo momento de la tarde de este miércoles sobre los vuelos en tiempo real en el sur de Europa y en Estados Unidos. Según lo que se desprende de ella, ¿hasta dónde puede llegar el contagio de la enfermedad en el país americano?, ¿en qué medida puede afectar ese hecho a la economía global?

 

Vuelos en tiempo real Estados Unidos
Vuelos en tiempo real la tarde de este miércoles 1 de abril, en Estados Unidos

La frase más oída en las últimas semanas es que la crisis generada por el COVID -19 va a cambiar la forma de entender el mundo, los negocios, las relaciones humanas y el comportamiento social de toda la humanidad, pero lo que de verdad sabemos hasta ahora sobre ese cambio es que es como un iceberg del que sólo vemos lo que sobresale. Sabemos que habrá cambio, pero no su envergadura. La que se esconde dependerá de cómo se gestione una crisis que en su primer cuarto de hora se ha manejado muy mal, salvo excepciones como lo ocurrido en Corea del Sur. Sin embargo, hay motivos y muchos para el optimismo. Se basan en el arrebato de cohesión social, que parte del reconocimiento heroíco al trabajo en primera línea de los trabajadores de los que se han llamado «servicios esenciales», con los sanitarios a la cabeza, y que ha provocado también una respuesta solidaria de personas y empresas ante un enorme problema común que afecta a lo más básico. Y se basan también en la clara voluntad de salir adelante, como individuos y como sociedad, salir adelante humana, pero también económicamente. Hace unas semanas, un amigo me aventuraba que estábamos en la primera media hora de una película de terror. Pero como el guión no está escrito por completo, también está en nuestra mano contribuir a que la trama, pese a todo, tenga un final razonablemente feliz.