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Luis García

“Rajoy juega a los dados consigo mismo y pierde”

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Luis García, responsable editorial de Instaladores 2.0

A veces un presidente del Gobierno parece un niño con juguetes el Día de Reyes. Dicen que todos los aficionados al fútbol llevan un seleccionador dentro y que nada les gustaría más que serlo aunque fuera por un solo día. En esa ardua tarea de hacer y deshacer “selecciones ministeriales” que tiene como tarea un presidente cada 4 años –esta vez han sido 5 los años- y que podría ser su verdadera jornada de trabajo en toda la legislatura, a Rajoy le ha salido su alma deportiva de seleccionador y se ha puesto a retocar la alineación. Lo malo es que no sólo ha tocado los nombres sino también el esquema de juego… Algo así como poner al lateral izquierdo de delantero centro y al extremo derecho de central zurdo.

 

“La Energía concentra precisamente la mayor parte de los quebraderos de cabeza de nuestra exigua Industria”

 

O eso es lo que parece después de haber creado una cartera de “Energía, Turismo y Agenda Digital”. Como si después de meter mano a todos los ministerios, le hubieran quedado tres negociados diferentes y un solo puesto y ya no hubiera sabido otra cosa que hacer que juntarlos, cansado de darle vueltas al puzzle toda la tarde. Da la triste impresión de que todas las componendas que se manejan para cuadrar el jeroglífico vienen determinadas por los contrapesos y el equilibrio de poderes imprescindible para encajar a todas las piezas del Partido y del Gobierno sin que ninguno tenga más de la mitad del poder que uno mismo, pero tampoco un ápice menos que el contrario.  Así las cosas, De Guindos se ha llevado la Industria a su terreno a cambio de que sus “enemigos” se mantengan o incluso crezcan. Y lo hagan también ocupando la elaboración de los presupuestos, a donde va el gemelo Nadal que parecía destinado a Energía, cartera que finalmente le cae a su hermano en forma de “saco en el que cabe todo”, esto es, los turistas alemanes junto al autoconsumo y las ciudades inteligentes.

Curioso que nada de esto sea percibido como una “industria”, que es lo que al fin y al cabo le otorga su verdadero rango de relevancia, pero si algún asunto merece ser incluido bajo su “paraguas” es la Energía, que concentra la mayor parte de los quebraderos de cabeza precisamente de nuestra exigua Industria. Y curioso también que el Medio Ambiente camine al lado de la Agricultura, cuando los verdaderos riesgos para aquél vienen de la mano –otra vez- de la Energía y todo lo que la rodea, en este paraíso para los combustibles fósiles que es España, un país que carece prácticamente de todos ellos.

“Uno se acuerda de lo malo que puede llegar a ser tocar aquello que va mal, no vaya a ser que pueda ir todavía peor”

 

Harto de verse siempre con las mismas cartas, Rajoy ha barajado de nuevo, a ver si esta vez había más suerte. Con el 2020 a la vuelta de la esquina, con todas las tendencias vueltas de cara hacia cómo lograr un mundo menos dependiente del petróleo, una energía más verde y sostenible, un transporte que vaya de su mano y, en definitiva, unas políticas orientadas plenamente hacia la eficiencia energética y el cuidado del Medio Ambiente, el reparto de atribuciones ministeriales se olvida de todo eso y mezcla el tocino con la velocidad. Veremos a ver qué sale de todo esto en los cuatro años que vienen -¿serán cuatro?- y qué le depara al sector energético, pero uno se acuerda de lo malo que puede llegar a ser tocar aquello que va mal, no vaya a ser que pueda ir todavía peor. Volviendo al fútbol, recuerda mucho aquella frase del Di Stéfano entrenador, que confiaba tan poco en su portero que sólo le decía, “no te pido que atajes las que vayan dentro, pero por lo menos no te metas las que vayan fuera”.