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10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico

La convulsión que ha provocado la emergencia sanitaria causada por el COVID–19 en la sociedad ha transformado nuestras vidas durante el último mes y medio y promete seguir haciéndolo, al menos en parte, incluso en un escenario futuro post Estado de Alarma. Con el inicio de la denominada “desescalada” de la pandemia, se aventuran multitud de dudas e incógnitas a las que parece muy complicado ponerles soluciones todavía, pero que deberán resolverse a lo largo de los próximos meses. Así ocurre con nuestros futuros escenarios de vida social, laboral, de ocio, etc., pero sucede también si llevamos la reflexión a áreas concretas, como ocurre con el sector eléctrico. A la gravedad predecible del confinamiento le sucede ahora una etapa mucho más incierta, pero que debe ser también de permanente avance para darle solución a esas dudas. A continuación aventuramos un breve recorrido por una decena de ellas, referidas todas al sector del que nos ocupamos:

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
Instalador apretando unas placas fotovoltaicas en un tejado
  1. ¿Cómo será el trabajo y el futuro de los instaladores?

Las empresas instaladoras son en su gran mayoría micropymes, que han afrontado la crisis provocada por el Estado de Alarma a partir de estructuras habituales muy reducidas, que para ser viables necesitan poder ser rentabilizadas al máximo. El perfil del trabajador autónomo es muy común en el sector y entraña una dificultad mayor a la hora de afrontar situaciones como la actual. Su futuro pasa en primer lugar por tener la suficiente capacidad financiera y poder ser beneficiario de ayudas para sostener el funcionamiento de la empresa sin tener actividad ni por tanto ingresos. A partir de ahí, deberán afrontar un futuro con mayores dificultades, pero también en un sector estratégico y que se abre a nuevas oportunidades de negocio, muy reforzadas por la proyección de realidades al alza como el Green Deal o la Sostenibilidad. Sin duda, sus mejores perspectivas pasarán por la formación y la especialización, en esos nuevos negocios y en todo lo que implica la electrificación de la sociedad y la economía. Las empresas que no adopten ese enfoque podrán ver más en entredicho su viabilidad.

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
La cadena de valor debe demostrar su fortaleza
  1. ¿Cómo se desenvolverá el resto de la cadena del sector de material eléctrico?

Una de las pocas buenas noticias que deja la crisis está vinculada a una mayor conciencia sobre la necesidad de cohesión social y compromiso de solidaridad. El sector eléctrico también puede beneficiarse de ello, reforzado por la persuasión de estar en ese sector estratégico que mencionábamos antes. Reforzar el valor de la cadena, a través de un mayor compromiso de colaboración entre fabricantes, distribuidores e instaladores, tratando de potenciar la fuerza conjunta. La crisis obligará a acelerar procesos digitales y a ser más eficientes en los procesos analógicos, aprovechar también para ello la información que ofrecen los datos para competir mejor en un mercado en el que el factor personal seguirá teniendo mucha relevancia, pero la tendrá de un modo diferente, todavía por desentrañar. Fabricantes y distribuidores verán muy mermadas sus cifras este 2020 y dependerán de su capacidad para resistir en un entorno que será adverso durante todo el año para poder estar mejor situados de cara a competir en un mercado futuro más optimista.

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
¿Qué será de los grandes certámenes y ferias?
  1. ¿Qué ocurrirá con los grandes certámenes feriales pendientes y por venir?

Todos los eventos feriales han quedado en suspenso y lo seguirán estando aún durante algún tiempo difícil de precisar. Light & Building retrasó su convocatoria hasta finales de septiembre, pero a fecha de hoy aún es una incógnita si podrá celebrarse en sus circunstancias habituales. Lo mismo ocurrirá con Matelec y otros certámenes menores como Eficam. Seguramente su viabilidad dependerá de su capacidad para adaptar e implementar en cada una de ellas las medidas de distanciamiento que la sociedad se impondrá a partir de ahora. Ello implica reducción de aforo, total cumplimiento de separación entre personas o máxima disponibilidad de medidas de higiene como mascarillas, guantes o jabón desinfectante. Y aun así, todo dependerá también de que la “desescalada” no experimente retrocesos puntuales y que las autoridades den vía libra a los eventos y ferias en general. En todo caso serán de los últimos ámbitos en recibir ese beneplácito.

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
Otros eventos también tendrán que reinventarse en esta nueva era
  1. ¿Cómo se desarrollarán en el futuro el resto de eventos?

Sirve algo similar a lo enunciado en la respuesta anterior, aunque dependerá mucho de la cantidad de personas y del lugar en el que se celebren. Por ejemplo parece difícil que durante 2020 lleguen a realizarse presentaciones en recintos cerrados, aunque no tengan una afluencia de público mayor de un centenar o un par de centenares de personas. Hoy por hoy se antojan todavía muy lejanas congregaciones parecidas. A buen seguro que nada de eso ocurrirá antes de septiembre y para entonces todo dependerá mucho de la evolución de la pandemia por COVID–19 en el segundo cuatrimestre. La opción más viable será durante algún tiempo optar por la organización de eventos telemáticos, pero sólo es una alternativa temporal, porque la presencia física y el factor personal no son sustituibles para seguir haciendo atractivos determinados eventos. Sin duda, entre lo que más se puede echar de menos en un sector profesional es esa necesidad de intercambio y de contacto personal.

 

Formación presencial de un curso para instaladores en una sala llena a rebosar
La formación presencial y las jornadas formativas no volverán a ser algo común hasta la existencia de una vacuna
  1. ¿Cómo será el futuro de la formación en el sector eléctrico?

En este caso, la opción telemática parece mucho más fácil de encajar porque ya es una práctica habitual, que permite ventajas en  si misma, ahorro de tiempo, desplazamiento, costes, etc. Además, es una tendencia natural que ya se viene observando en los últimos años con iniciativas importantes en este sentido en el ámbito de la instalación, como es el caso de la plataforma Instalcampus. Seguramente en el futuro se mantendrá una alternativa de formación presencial para determinadas circunstancias, pero no será algo inmediato de momento y, en todo caso, se entenderá como algo residual. Parece que todo lleva a que un porcentaje muy mayoritario de la formación se efectúe de modo online y, por supuesto, durante 2020 no será de otra forma.

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
PNIEC 2021-2030 recientemente enviado a Bruselas para su aprobación
  1. ¿Qué ocurrirá con las grandes inversiones previstas por el Gobierno en el PNIEC?

La convulsión económica que viene inmediatamente detrás de la crisis sanitaria deja en cuestión muchos de los planteamientos a medio y largo plazo con respecto a inversiones. El PNIEC plantea un escenario de inversión pública y privada que ahora deberá estar supeditado a necesidades más inmediatas por el momento. Aun así, la propuesta del Gobierno a Bruselas ha sido utilizar las inversiones recogidas en el Green Deal como palanca de impulso del empleo. Los indicadores de desempleo o déficit del Estado van a condicionar las políticas económicas en los próximos ejercicios y, aunque 2021 pueda ser un año de recuperación, las heridas económicas que deja la pandemia del COVID–19 son importantes. Ahora bien, esas inversiones previstas lo son para ámbitos necesarios y de futuro y que forman parte de ese citado Green Deal. Es importante, que la apuesta de futuro se dirija al menos en parte hacia los sectores vinculados a él y que la recuperación de una parte de ese empleo vaya orientada a ámbitos como las energías renovables, la movilidad eléctrica o todo lo que tiene que ver con la eficiencia energética.

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
Vehículos eléctricos recargando en la calle

 

  1. ¿En qué medida la crisis afectará al desarrollo imparable de la Movilidad Eléctrica?

La Movilidad Eléctrica es una realidad de crecimiento imparable, mucho más allá de crisis más o menos graves y profundas como la provocada por la pandemia del COVID–19. Su imposición a largo plazo parece fuera de toda duda y aquí el único condicionante posible son los plazos para que se imponga. En este sentido, sí parece probable que la crisis provoque un cierto retraso en la velocidad de determinados cambios. Por ejemplo, 2020 se observaba como un año decisivo de cambio para el Vehículo Eléctrico y la realidad ha impuesto un escenario diferente, en el que determinadas decisiones quedan retardadas. Pero la tendencia no cambiará, sólo está en duda en qué medida se ralentizará el proceso.

 

10 incógnitas que abre el inicio de la desescalada del COVID -19 en el sector de material eléctrico
Las renovables siguen produciendo energía incluso sin apenas intervención a diferencia de las centrales térmicas
  1. ¿Podrán reemplazar las energías renovables a aquellos sectores que más van a sufrir la crisis?

Al menos en parte debería ser así, porque se trata de un sector de futuro, en el que España tiene una apuesta más que viable por condiciones naturales y porque está en consonancia con las necesidades de Sostenibilidad que se imponen cada día con más fuerza. El cambio de escenario para las energías renovables de los últimos años en España ayuda a que eso ocurra. Se trata de una apuesta por una industria que crea empleo y que cada vez debe estar más presente en la Sociedad.

 

La digitalización mejora un 82% la eficiencia energética de los edificios y un 79% la de las infraestructuras
La digitalización será uno de los puntos de crecimiento más importante
  1. ¿Cómo afectará el nuevo escenario a la transformación del sector hacia la digitalización o la sostenibilidad?

La emergencia sanitaria ha puesto en evidencia carencias muy serias, pero también una cierta agilidad para reaccionar y adaptarse a lo que exige el presente. Desde el punto de vista digital, la crisis sirve para agudizar la creatividad de las propias empresas e imponer esa necesidad de traer al presente posibilidades que se veían aún en el futuro: la gestión de los datos, la aplicación de la Inteligencia Artificial, etc. El mayor problema viene por el hecho de que ahora no se van a priorizar inversiones en estos ámbitos, sino que hay obligaciones más inmediatas, como el mantenimiento del empleo. Es importante conjugar esa urgencia de adaptación con la falta de urgencia para invertir en ello. Y hay que hacerlo persuadiéndonos de que cualquier futuro pasa por ahí.

 

personas negociando presupuestos
Quedará tiempo hasta que volvamos a darnos un abrazo
  1. Por último, ¿cómo cambiarán las relaciones personales en el sector profesional?

Paradójicamente, el factor personal es indispensable en un sector tan mediatizado por lo tecnológico. Así ha sido hasta ahora y no será fácil que deje de serlo a la salida de esta pandemia. Cambiarán las relaciones personales y los comportamientos en la medida en que la propia sociedad ha cambiado, y el ámbito profesional no será una excepción en eso tampoco. Pero esos mismos comportamientos tenderán a querer normalizarse poco a poco. Aunque a corto plazo, los hábitos sociales –saludos, abrazos, la expresividad natural- van a estar muy mediatizados, quizá sea uno de los aspectos en los que es más difícil convencerse de una transformación radical a largo plazo.

 

Seguramente podrían ser muchas más preguntas y todas sin respuestas concretas todavía. El futuro está por escribir, aunque tenemos algunas pautas para imaginarlo y también para equivocarnos en los vaticinios. En todo caso, la visión más optimista es la que nos permite reflexionar sobre ello, sin duda, la prueba auténtica de que hay mucho futuro por delante.