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Autónomo trabajando sólo en su oficina
Autónomo trabajando sólo en su taller

El Gobierno se plantea una reforma del régimen especial de trabajadores autónomos que ajuste las cuotas a los ingresos reales, de tal manera que esto podría suponer el incremento de la misma para un número de cotizantes aproximado de 700.000 autónomos.

La medida aún no ha sido negociada con las asociaciones representativas, aunque sigue las líneas planteadas por el Pacto de Toledo hace dos años, pero tiene como objetivo implantar un modelo de cotización por tramos, que preveía hasta siete escalas diferentes de cotización según los ingresos que se perciban. Mejorar la contributividad y también la vinculación de las prestaciones que se perciban por jubilación o por cese de actividad. Asociaciones como ATA – Autónomos ya han mostrado preocupación por el impacto que esta reforma pueda tener en un colectivo muy afectado por la crisis derivada de la pandemia.

El sistema de cotización por tramos asimilaría el régimen de autónomos a lo que ocurre actualmente con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para los trabajadores que cotizan por cuenta ajena. En todo caso, este cambio tendería a paliar la situación de los autónomos que ahora cotizan por encima de lo lógico y también la de aquellos que lo hacen por debajo de lo debido. El Gobierno prevería no aplicar cotización alguna a la Seguridad Social a aquellos declarantes cuyos ingresos no alcancen los 9.000 euros, mientras que, por otro lado, se ampliaría la base de cotización a quienes ingresen por encima de los 70.000 euros brutos anules. Una información adelantada al respecto por el diario El Economista sobre la propuesta del Gobierno dejaría sujetos a cotización pero exentos aproximadamente a medio millón de autónomos, mientras otros 400.000 verían aumentada su base de forma cualitativa.

En concreto, el incremento en la cuota podría llevar a que estos últimos, los autónomos con más de 70.000 de ingresos anuales, doblarán su base mínima, que ahora es de 919,80 euros, hasta superar los 1.839 euros. Mientras tanto, aquellos que no superen los 40.000 euros mantendrían su base en la primera cifra. A quienes se sitúen entre 30.000 euros y 40.000 euros de ingresos netos se les imputaría la base mínima de los autónomos societarios y por debajo de esta cifra, los cotizantes podría elegir su base, aunque también hay informaciones que apuntan a que los autónomos con ingresos menores de 12.000 euros continuarían con la base mínima, pendientes también de acceder a bonificaciones que alcanzarían el 50 % de la misma, en función de la situación concreta de cada uno de ellos. Por último, entre 12.000 y 25.000 euros, no habría diferencia respecto a la base de cotización actual.

En la actualidad, más del 85 % de los autónomos cotizantes al sistema lo hacen por la cantidad mínima, esto es el 30 % de 944,35 euros, lo que implica una cuota anual de 283,30 euros. En torno a un tercio del total son autónomos societarios. Además, cada año entran en el régimen de autónomos alrededor de 300.000 nuevos cotizantes. Desde ATA consideran que 7 de cada 10 autónomos declaran rendimientos netos que están por encima de esa base mínima, mientras los 3 restantes lo hacen por debajo. Sólo estos últimos, según la asociación, verían la cuota disminuida con la reforma.