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El registro obligatorio de la jornada laboral dispara la implantación de la biometría para el control de presencia

El fichaje mediante huella dactilar se ha convertido en la opción más elegida para el Registro Obligatorio de la Jornada Laboral, cuya implantación es un hecho desde este pasado domingo. La razón de esta elección tiene que ver con la comodidad y seguridad que ofrece a empresa y empleados. El software de estos dispositivos es personalizable y se adapta a la forma de trabajar de las empresas en cada sector, ya que es habitual la existencia de horarios flexibles, tele-trabajo o los turnos rotatorio.

Habitualmente, la Biometría se asocia, sobre todo, a la seguridad del acceso, sin embargo tiene un papel determinante como herramienta de gestión, que favorece la productividad y el rendimiento de la plantilla, al permitir calcular ratios de personal, gestionar horarios, alta y bajas de personal y calendarios laborales con la máxima fiabilidad y eficiencia, dando soporte a la toma de decisiones de los departamento de Recursos Humanos. La instalación de este tipo de tecnología se ha duplicado durante las últimas semanas, al tratarse de un sistema que se adapta con eficacia a las nuevas exigencias del Real Decreto-Ley. La biometría se asocia a un único individuo, al contrario que el uso de contraseñas o tarjetas contactless, de manera que es imposible suplantar la identidad de la persona. Además garantiza máxima precisión, ya que registra tanto la hora de entrada como de salida del empleado, así como pausas programadas o inesperadas y las extraordinarias.

En este sentido hay dos tipos de soluciones en el uso de lectores biométricos según necesidades, que pueden ser complementarias. Por un lado, lectores que facilitan el control de acceso y por otros, lectores que ayudan en la gestión de presencia/fichaje. El registro obligatorio del horario de los trabajadores debe incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada realizada por cada trabajador y desde esta misma semana la Inspección de Trabajo puede empezar a hacer la comprobación en las empresas, que se enfrentan a sanciones graves que pueden verse duplicadas si su incumplimiento es reiterado. Esta obligación se suma a la que ya tienen las empresas de llevar un registro del horario de los empleados a tiempo parcial y de las horas extra. La norma requiere que la empresa conserve los datos consignados en los registros durante cuatro años, permaneciendo a disposición de los trabajadores, de sus representantes legales y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

El tipo de sistema de registro resulta de libre elección siempre que garantice la fiabilidad e invariabilidad de los datos y refleje, como mínimo, cada día, la hora de inicio y de finalización de la jornada. Los cuadrantes horarios, horarios o calendarios no se consideran un registro  de jornada. Las empresas tendrán que ponderar la proporcionalidad del sistema de control y el tratamiento de datos personales. Tampoco está resuelto el propio control en empresas con horarios flexible.