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Luis García. Director Editorial de Instaladores 2.0

Resulta paradójico que mientras vivimos en la sociedad con la mayor cantidad de información de la historia, seamos víctimas también de los fenómenos de desinformación más peligrosos de los que hay noticia. Quizá es tan lógico como paradójico porque por un embudo tan ancho se cuelan medios de comunicación a los que el rigor informativo les resulta tan ajeno como el aire acondicionado a un esquimal. Y a esos “medios” hay que añadirle la presencia de las redes social y su enorme capacidad para difundir bulos y hacerse eco de ellos.

El peligro de las Fake news en el sector eléctrico

Este lunes las fake news han aparecido en el sector eléctrico en forma de hashtag promocionado desde quién sabe qué intereses. De repente, una mentira se hace viral y la bola de nieve empieza a funcionar y no para hasta que llega a trending topic. El bulo en cuestión atribuía al Real Decreto que regula la retribución de las renovables aprobada por el Consejo de Ministros del viernes pasado, una subida de la luz encubierta en el mantenimiento de los porcentajes de dicha retribución y en la misma proporción de dicho porcentaje. Que la mentira se reproduzca entre quienes carecen de criterio y entendimiento para juzgar lo que oyen más allá de la construcción misma de la frase, todavía, pero que se hagan eco malintencionadamente aquellos cuyo oficio consiste precisamente en distinguir el dato veraz del que no lo es, eso no tiene pase ninguno. Mucho peor aún si lo que hacen es inventarse la mala interpretación para confundir a su audiencia.

El peligro de las Fake news en el sector eléctrico

Lo peor de todo es que la credibilidad de un bulo crece a medida que se reproduce más y más y no importa que se base en premisas erróneas. Al final, los argumentos quedan enterrados bajo un marasmo de descalificaciones, porque se oye y se escucha más el impacto de la frase más gruesa, que el argumento razonado, por rotundo que sea. Las energías renovables han sido blanco de la demagogia y empleadas como arma política en la guerra partidista porque las regulaciones que se han llevado a cabo sobre ellas han tenido mucho de ideológicas. En el escenario actual cada vez más frentista, con una suerte de bandos alineados y radicalizados en los que igual se retratan políticos que algunos periodistas, la desinformación se mueve a sus anchas. Por eso es importante tener algunas cosas claras: el Real Decreto pretende aportar estabilidad y seguridad jurídica a las energías renovables, claro que eso dependerá de que no llegue otro Gobierno y cambie las reglas un rato después, que es lo que ha pasado históricamente. Puede ayudar a su desarrollo y puede también lograr que se retiren pleitos y la cuantía de las indemnizaciones se reduzca y, en todo caso, apuesta por mantener el coste anual de 7.000 millones de euros de retribución a las renovables. Pero de nada de todo esto se deduce necesariamente que el precio de la electricidad vaya a subir o a bajar, sino que dependerá de cómo evolucionen todas esas incógnitas en el futuro.