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David Horcajada, director de Marketing de Ambilamp

Justo antes de viajar a Amsterdam, rumbo a la reunión anual de Eucolight, la asociación europea que agrupa a los RAEE de iluminación de toda Europa, David Horcajada, director de marketing de AMBILAMP desde sus comienzos hace ya 12 años, reflexionó con Instaladores 2.0 sobre la actualidad de la Asociación para el Reciclado de Aparatos de Alumbrado.

¿Qué nuevos proyectos e iniciativas tiene AMBILAMP en mente para este 2018?

Nuestra organización y la estructura se divide en dos partes que ahora van a convertirse en tres: por un lado está el reciclaje de lámparas, por otro el de luminarias y finalmente el del material eléctrico en general, que desarrolla Ambiafme.

Ambiafme es el nuevo reto. Parte de la Ley que amplía el alcance de los RAEE entra en vigor el próximo agosto y pasan a estar afectados productos que hasta ahora no lo estaban y cuyo proceso de recogida y reciclaje es mucho más diverso y complejo. Ambiafme no supone un scrap independiente, sino una marca comercial más de AMBILAMP, integrada en la asociación. Ahora mismo hay adheridas 23 empresas productoras a ese nuevo sistema, entre ellos las firmas más importantes del mercado.

Se están ultimando los detalles respecto a la logística, se trata de un gran desafío. Actualmente estamos con la formación y se efectúan recogidas-piloto.

Por sectores, en luminarias cumplimos objetivos y estamos emprendiendo proyectos de reutilización como el que vamos a llevar a cabo con Feilo Sylvania en la sustitución del alumbrado del Museo Thyssen. En lo que se refiere a lámparas nos vienen desafíos enormes con los aumentos exponenciales de los objetivos de recogida en 2019 y 2020. Hay margen para crecer, pero es fundamental hacerlo en la parte doméstica.

David Horcajada, director de Marketing de Ambilamp

“Creemos que hay 900 toneladas de lámparas guardadas en los hogares, mientras alrededor de 1.400 toneladas acaban cada año en la basura y 700 toneladas lo hacen en el contenedor de vidrio”

 

¿En qué se sustentan esos retos y esos desafíos y cómo pretenden alcanzarlos?

En base a esa necesidad de aumentar la recogida doméstica hemos llevado a cabo un estudio y trazaremos la estrategia en función de los resultados que estamos obteniendo. Y tenemos previstas 4 acciones: una primera campaña de promoción a nivel general desde el próximo año; otras campañas más locales allí donde sea más necesario poner el foco; en tercer lugar, la regeneración de la red de puntos de recogida, que ya estamos llevando a cabo y que incluye nuevos puntos y el cierre de algunos que no son efectivos; y, por último una campaña profesional para mejorar las recogidas en este ámbito.

El objetivo es pasar de las 2.700 toneladas hasta las 3.100 en 2019. Y todo ello teniendo en cuenta que, según los datos de los que disponemos, desciende el residuo disponible para recoger en torno a un 20% cada uno de los dos próximos años. Hay mucho menos residuo disponible y será mucho más difícil recogerlo, pero sin embargo nuestros objetivos se incrementan, todo un reto.

En ese esfuerzo para mejorar las recogidas domésticas es significativo reseñar que el reciclaje se ha introducido de lleno en el discurrir cotidiano de la Sociedad, ¿qué datos tienen sobre ello?, ¿cómo se puede mejorar y fortalecer esa labor?

Tenemos datos muy relevantes, según nuestro estudio el 50% de los consumidores no tienen una consciencia clara de que las lámparas se reciclan. Un 38% las tira a la basura en casa y el 19% las arroja al contenedor de vidrio. Eso nos obliga a una labor hacia dos objetivos diferentes: aquellos que no se plantean reciclarlas y quienes sí lo hacen, pero no conocen dónde deben hacerlo.

Por otro lado, la mitad de las lámparas han sido cambiadas por tecnología LED, lo que nos sitúa entre los países punteros en Europa en este acceso al LED. Creemos que hay 900 toneladas de lámparas guardadas en los hogares, mientras alrededor de 1.400 toneladas acaban cada año en la basura y 700 toneladas lo hacen en el contenedor de vidrio.

A nivel profesional el 90% de las empresas saben que hay que reciclar las lámparas, pero mientras las grandes compañías gestionan el residuo casi al 100%, las pymes se comportan de un modo muy similar a los porque mantienen ratios semejantes de reciclaje.

En el colectivo eléctrico y entre los instaladores ha habido un avance importante, pero también tiene mucho que ver con ese proceso de sustitución hacia el LED, que ha incrementado la renovación. En 2015 las pymes instaladoras recogieron un total de 110 toneladas de lámparas, mientras un año después alcanzaban las 146 toneladas.

Esa sustitución al LED ha sido mayoritaria en las empresas, el 45%  de ellas ya la han realizado y el 22% la han hecho casi totalmente, mientras un 17% más la ha realizado sólo parcialmente. Eso nos dice que hay poco margen de cambio de cara al futuro en este aspecto.