Entrevistas
«El debate debe pasar de instalar potencia a integrar mejor: demanda, redes, almacenamiento, gestionabilidad, digitalización e industria»
José María González Moya, director general de APPA Renovables
José María González Moyá, director general de APPA Renovables efectúa, en la siguiente entrevista, un repaso pormenorizado por toda la actualidad vinculada a las energías limpias y las vertientes que más inciden en su desarrollo, como el almacenamiento o la electrificación.
APPA Renovables insiste desde hace tiempo en la necesidad de una reforma fiscal que reduzca la carga que soporta la electricidad y favorezca la instalación de autoconsumo, ¿qué eco reciben en sus contactos con el Gobierno y qué perspectivas tienen de que alguna de ellas llegue a buen término? Y respecto a incentivar la electrificación de la demanda, ¿cómo se debería actuar?
Nuestra interlocución con el Gobierno es constante y constructiva. Percibimos que el diagnóstico está cada vez más compartido: si España quiere aprovechar su ventaja renovable, debe trasladar esa ventaja a los consumidores, a la industria y al conjunto de la economía. El PNIEC ya sitúa la electrificación como uno de los vectores centrales de descarbonización, con un objetivo del 35 % en 2030 y un incremento de la demanda eléctrica del 34 % en la década, además de 19 GW de autoconsumo y 22,5 GW de almacenamiento. Ahora bien, una cosa es compartir el diagnóstico y otra convertirlo en medidas efectivas, porque a la vista está, desde hace ya algunos años, que no se van a alcanzar las metas, especialmente en la parte de electrificación.
Defendemos una reforma fiscal que deje de penalizar la electricidad frente a los combustibles fósiles. No tiene sentido que la energía que más se está descarbonizando, que hoy ya es en un 75 % libre de emisiones, soporte cargas que dificultan electrificar calefacción, movilidad o procesos industriales. También pedimos incentivos fiscales estables para autoconsumo: deducciones en IRPF e Impuesto de
Sociedades, armonización de bonificaciones locales y seguridad temporal. La electrificación también necesita impulsarse y debe incentivarse allí donde sustituye consumo fósil; y, donde no sea posible, deben entrar moléculas renovables como biogás, biometano, biocarburantes o, en un futuro, hidrógeno renovable.
«Si somos capaces de combinar electricidad renovable con la electrificación de nuestras empresas, España puede convertirse en un polo industrial europeo. Si no, lo harán otros», José María González Moyá
Otro capítulo pendiente es la regulación, ¿qué esperan del nuevo real decreto de autoconsumo?, ¿y con respecto al almacenamiento y cuestiones pendientes como el acceso flexible a la red? ¿cuáles creen que son las principales asignaturas pendientes en relación con una tecnología que debe despegar definitivamente para poder otorgar flexibilidad y seguridad al sistema eléctrico?
Esperamos lo mismo que del resto de novedades regulatorias que están por publicar: que sea una norma útil, práctica y ambiciosa. El borrador busca simplificar la puesta en servicio, impulsar el autoconsumo colectivo y facilitar el almacenamiento distribuido, algunas medidas ya se han incluido en el RDL 7/2026, pero hay ámbitos en los que todavía existen barreras administrativas y operativas relevantes. Para APPA, el autoconsumo colectivo es clave: permite que ciudadanos, pymes, comunidades de vecinos, polígonos industriales y administraciones compartan energía limpia cercana. Pero necesita procedimientos sencillos, coeficientes dinámicos ágiles, tramitación homogénea y una relación más fluida con distribuidoras y comercializadoras.
En almacenamiento, el reto es mucho mayor. El PNIEC reconoce que, sin almacenamiento, flexibilidad de demanda y señales adecuadas de mercado, no se podrá integrar de forma eficiente el volumen renovable previsto. Algo que ya estamos viendo con el aumento de vertidos que estamos sufriendo. Este año estaremos cerca del 20 % de la energía renovable desperdiciada y eso no es únicamente una pérdida económica para las empresas del sector, es una muestra de la grave descompensación de la transición energética. Perder energía limpia y competitiva es una mala noticia para ciudadanos y empresas.
Para el desarrollo del almacenamiento, un desarrollo real y no sólo vinculado a la necesidad puntual de instalaciones fotovoltaicas que están viendo unos precios capturados muy bajos, necesitamos muchas cosas. Faltan mercados de capacidad, servicios de flexibilidad, retribución adecuada de la disponibilidad, agilidad en permisos, planificación de redes y tratamiento específico para baterías detrás del contador. El almacenamiento no es un complemento: es infraestructura esencial para el sistema renovable. Y nuestra infraestructura hidráulica constituye unos cimientos magníficos sobre los que construir un almacenamiento de bombeo hidráulico de calidad.
La incertidumbre geopolítica ha devuelto a la actualidad el debate sobre la autonomía energética, ¿sabremos aprovecharlo para avanzar en la electrificación y en la oportunidad para la industria que supone el precio de nuestra energía?, ¿a qué ritmo deberíamos avanzar?
España tiene una oportunidad histórica. Cada crisis geopolítica nos recuerda que depender de combustibles fósiles importados supone asumir volatilidad, déficit comercial y vulnerabilidad estratégica. Las renovables son generación autóctona, limpia y competitiva. En 2024, último año con datos, evitaron la importación de 14.700 millones de euros en importaciones fósiles, o emisiones valoradas en 4.500 millones. Sólo los ahorros al sistema eléctrico fueron cerca de 7.000 millones de forma neta (ahorros menos costes). Pero saber que las renovables son buenas para nuestra economía nacional no hace que aprovechemos todo su potencial.
Aprovechar esta oportunidad exige avanzar más rápido en electrificación, redes, almacenamiento e industria asociada. No basta con instalar renovables; hay que atraer demanda eléctrica: industria electrointensiva, centros de datos, hidrógeno renovable viable, movilidad eléctrica, bombas de calor y nuevos consumos flexibles. No puede ser que hace una década la electricidad fuera menos del 25 % de la energía final y que hoy ese porcentaje sea el mismo. No hemos avanzado en electrificación, cuando era uno de los pilares del PNIEC. Y es necesario que nos preguntemos por qué y cuáles son las medidas que debemos tomar. Si somos capaces de combinar electricidad renovable abundante, estable y competitiva con una electrificación de nuestras empresas, España puede convertirse en polo industrial europeo. Si no lo hacemos, otros países captarán esa inversión.
«Este año estaremos cerca del 20 % de la energía renovable desperdiciada y eso no es únicamente una pérdida económica para las empresas del sector, es una muestra de la grave descompensación de la transición energética», José María González Moyá
En este escenario de incertidumbre, precios negativos, restricciones operativas por la Operación Reforzada y cuestionamiento de la rentabilidad en muchos proyectos renovables ¿qué previsión realizan sobre el futuro a corto y medio plazo?, ¿qué les transmiten sus asociados?
Nos trasladan mucha preocupación, pero también compromiso con el país. Preocupación por los precios bajos o negativos, por las restricciones operativas, por la lentitud de algunos trámites, por la dificultad de cerrar financiación, y por la incertidumbre regulatoria. La rentabilidad de muchos proyectos se ha estrechado y eso puede ralentizar inversiones si no se adoptan medidas.
Es importante recordar que, con la crisis energética por la invasión de Ucrania, los precios se dispararon por el gas. En aquel momento se recortaron los ingresos a las empresas renovables con la puesta en marcha de la Excepción Ibérica. Sin embargo, con la crisis de Irán, con más producción solar, los precios cero y negativos están concentrados en las horas solares sin que se haya estudiado ninguna solución. No podemos creer en el mercado cuando conviene y, cuando se disparan los precios, intervenirlos.
El mensaje no es que sobren renovables, sino que faltan herramientas para integrarlas y necesitamos demanda. A corto plazo veremos más prudencia inversora y mayor selectividad. A medio plazo, el sector seguirá creciendo si se aceleran almacenamiento, demanda flexible, hibridación, repotenciación, PPAs, redes y electrificación. La transición energética no está en cuestión; pero si lo está si la haremos con planificación suficiente o a base de impulsos condicionados por los cuellos de botella.
Precisamente ese escenario de precios también afecta de forma relevante a la generación renovable, ¿de qué manera resume APPA Renovables su postura en este aspecto?
Nuestra posición es clara: no se combate el problema frenando renovables, sino acelerando la demanda limpia y la flexibilidad. Los precios bajos son una señal de que las renovables abaratan el sistema; el problema aparece cuando esa señal se concentra en demasiadas horas y no existen consumos, almacenamiento o interconexiones suficientes para aprovecharla.
El sistema se está beneficiando de los precios bajos de las renovables, pero también tenemos horas con precios muy altos fuera de las horas solares. Tenemos que ser capaces de integrar más renovables para que el beneficio sea más homogéneo y el precio capturado solar sea mayor.
Por eso defendemos cinco líneas, que no son revolucionarias porque todos los que vivimos el sector las compartimos: electrificación, almacenamiento, demanda flexible, refuerzo de las redes y el acceso, y, por último, diversificar tecnológicamente el mix renovable, volviendo a un equilibrio que hemos perdido.
«No puede ser que hace una década la electricidad fuera menos del 25 % de la energía final y que hoy ese porcentaje sea el mismo. No hemos avanzado en electrificación, cuando era uno de los pilares del PNIEC», José María González Moyá
¿Hemos llegado al límite en los proyectos de generación en medio de un contexto en el que su volumen triplica el máximo de potencia que se consume, al almacenamiento le falta desarrollo y la rentabilidad ha mermado considerablemente?
No creemos que España haya llegado al límite renovable, sino al de gestionar la transición sólo desde la oferta. Ahora el debate debe pasar de instalar potencia a integrar mejor: demanda, redes, almacenamiento, gestionabilidad, digitalización e industria.
Existe una cartera amplia de proyectos y no todos se construirán. Además, la demanda eléctrica no ha acompañado al ritmo previsto. Pero eso no significa que nos sobre ambición renovable, sino que debemos acompasar generación, consumo e infraestructuras, priorizando proyectos maduros, bien ubicados, con capacidad de evacuación, hibridación, almacenamiento o contratos de largo plazo.
Es urgente priorizar la electrificación de usos fósiles, la incorporación de los centros de datos y apostar por los procesos industriales intensivos en electricidad. Estamos perdiendo la oportunidad de atraer de forma masiva esa industria tecnológica que nos ayudará a consumir energía barata, limpia y asequible, y a atraer conocimiento y desarrollo en relación a la digitalización, el Internet de las cosas o la IA.
Durante la presentación del Informe Anual alertaron sobre la ejecución de las ayudas al autoconsumo el próximo 30 de junio, ¿ha habido algún avance?, ¿cree que las administraciones autonómicas están persuadidas sobre la importancia de acelerar los trámites?
La fecha del 30 de junio de 2026 es crítica: para entonces deben estar resueltos, justificados y pagados los fondos a los beneficiarios finales. Ha habido notables avances en algunas comunidades autónomas, pero el ritmo sigue siendo desigual y persisten cuellos de botella administrativos.
El autoconsumo sigue siendo rentable para ciudadanos y empresas, y estratégico para el país, pero la incertidumbre en las ayudas, provocada por unas administraciones concretas, daña la confianza en todo el sector del autoconsumo. El cliente que esperaba una ayuda económica no va a culpar a la Administración, va a culpar al autoconsumo. Por eso pedimos máxima prioridad administrativa, transparencia en la ejecución y, a futuro, sustituir programas extraordinarios por una fiscalidad estable y sencilla.
