Entrevistas
“Tenemos actividad, inversión y oportunidades, pero en muchas ocasiones no hay suficiente número de profesionales preparados”
RAMIRO ÁLVAREZ, presidente de AEIEZ, ASOCIACIÓN EMPRESARIAL DE INSTALACIONES ELÉCTRICAS DE ZARAGOZA
Ramiro Álvarez preside AEIEZ, Asociación Empresarial de Instalaciones Eléctricas de Zaragoza, desde hace más de dos años. En esta entrevista nos ofrece su visión sobre la actualidad del colectivo y las principales inquietudes que ocupan a las empresas instaladoras y a los profesionales en el presente.
Como muchas otras asociaciones de instaladores que nacieron con la democracia y la generalización del asociacionismo, AEIEZ cumple el año próximo medio siglo, ¿qué balance hace de ese recorrido y en qué medida cree que ha contribuido a dotar de una mayor profesionalización y conciencia gremial al colectivo de empresas instaladoras?
La llegada de la democracia permitió la creación de asociaciones de todo tipo: gremiales, vecinales, culturales o deportivas. Ese nuevo marco favoreció la unión en torno a intereses comunes y, en nuestro caso, resultó fundamental para el desarrollo del sector de las instalaciones eléctricas y de los profesionales.
Dada la regulación que afecta a nuestra actividad, AEIEZ ha desempeñado un papel muy importante como estructura de apoyo para las empresas, tanto en la aparición de emprendedores con una visión más empresarial como en la profesionalización técnica del sector. Con el paso del tiempo ese proceso ha mejorado y se ha consolidado.
Es cierto que la irrupción de internet ha provocado en algunos casos cierto desánimo hacia el asociacionismo, las nuevas generaciones no perciben tan claramente la utilidad de una asociación. Sin embargo creo que han sido decisivas para construir el ecosistema empresarial de nuestro sector, y ese ecosistema sigue ahí como prueba de su valor.
¿Cómo describiría la realidad actual de la instalación eléctrica en la provincia de Zaragoza?, ¿cómo se comporta el mercado y cuáles son los mayores problemas a los que se enfrentan?
En este momento, en Zaragoza y en Aragón en general, el sector atraviesa una etapa de gran actividad. Y lo extiendo a toda la región porque, a través de FARIE, también represento institucionalmente a Huesca y Teruel. Tenemos un nivel alto de calidad en las instalaciones y un volumen de trabajo muy importante. Buena parte de esta situación se debe a que Aragón está viviendo un momento extraordinario en materia de inversión. Proyectos vinculados a centros de datos, logística, automoción o grandes fábricas de baterías están generando oportunidades que hace años eran impensables.
Ahora bien, los principales problemas siguen estando muy claros: la búsqueda y retención de talento, la escasez de profesionales cualificados y la necesidad de asegurar el relevo generacional. Muchas empresas no pueden afrontar determinados proyectos por falta de mano de obra, tanto operativa como técnica. Y también necesitamos perfiles capaces de ayudar a modernizar y hacer crecer las empresas.
«Es cierto que la irrupción de internet ha provocado en algunos casos cierto desánimo hacia el asociacionismo, sin embargo, desde mi punto de vista, las asociaciones han sido decisivas para construir el ecosistema empresarial de nuestro sector», Ramiro Álvarez
Buena parte de las dificultades pasan por esa escasez de profesionales y la dificultad para atraer talento, ¿cómo lo sufren y qué iniciativas promueven para tratar de paliarlo?
Es un problema muy real y presente en Zaragoza y en el conjunto de Aragón. Tenemos actividad, inversión y oportunidades, pero en muchas ocasiones no disponemos del número suficiente de profesionales preparados para dar respuesta a la demanda existente. Eso limita la capacidad de crecimiento de nuestras empresas e impide asumir proyectos que serían viables con más mano de obra cualificada.
Desde AEIEZ tratamos de actuar en varios frentes. Por un lado, impulsamos colaboraciones con empresas y centros de formación para orientar a los jóvenes hacia nuestro sector y acercarles una visión realista y atractiva de la profesión. Por otro, participamos de forma presencial en acciones con centros educativos y de formación para explicar qué es hoy la actividad instaladora, qué salidas ofrece y por qué puede ser un excelente proyecto de vida.
Creemos que hay que trasladar a las nuevas generaciones que el sector eléctrico ofrece futuro, estabilidad, posibilidades de especialización y también oportunidades de emprendimiento. No se trata sólo de cubrir vacantes, sino de despertar vocaciones y de hacer visible que estamos ante una actividad con recorrido profesional y empresarial.
La falta de relevo generacional es también una dificultad añadida a ese problema, ¿de qué manera ayudan ahí a sus empresas?
Es uno de los grandes desafíos. No basta con incorporar trabajadores; hace falta también garantizar la continuidad de las empresas y lograr que las nuevas generaciones quieran permanecer en la actividad, asumir responsabilidades y dar el paso hacia la gestión o incluso hacia la sucesión empresarial.
Trabajamos para fomentar ese enfoque y ayudamos a nuestras empresas a pensar a medio y largo plazo. Insistimos mucho en la necesidad de profesionalizar la gestión empresarial y en la importancia de planificar. Hay que hacer una reflexión seria: qué se quiere que sea la empresa dentro de diez, quince o veinte años. Sin esa visión es muy difícil consolidar proyectos empresariales duraderos.
También promovemos el emprendimiento y tratamos de reforzar la idea de continuidad, para que los sucesores vean la empresa como una oportunidad de futuro. Las principales trabas tienen que ver con el cambio cultural, con la dificultad de encontrar personas preparadas y comprometidas, y con que muchas veces el día a día de las empresas deja poco margen para planificar con la profundidad necesaria.
«En Aragón, proyectos vinculados a centros de datos, logística, automoción o grandes fábricas de baterías están generando oportunidades que hace años eran impensables», Ramiro Álvarez
Recientemente han firmado un acuerdo con Lacor Formación que quiere servir de ayuda a esta carencia, ¿cómo cree que se debe conectar el talento con la empresa para promover empleo de calidad y profesionales debidamente preparados para acceder al mercado?
Nuestro acuerdo con Lacor Formación va directamente en esa línea. Buscamos acercar la formación a la realidad de las empresas y conseguir que el talento llegue al sector con una preparación útil, práctica y orientada a las necesidades reales del mercado.
La conexión entre talento y empresa debe hacerse desde la formación, pero también desde el conocimiento mutuo. Es importante que los jóvenes entiendan qué pueden aportar a este sector y que las empresas tengan acceso a profesionales que lleguen con una base adecuada y con voluntad de desarrollarse.
Para nosotros, disponer de mano de obra profesional no es sólo una necesidad operativa; es una condición imprescindible para que las empresas puedan crecer, consolidarse y seguir siendo relevantes. Si una empresa no crece, al final acaba perdiendo peso e incluso puede desaparecer.
Vivimos una transformación acelerada, con nuevos negocios en expansión, multitud de reglamentaciones y un papel cada vez más relevante de la electrificación en la sociedad, ¿cómo cree que se debe actuar para prestigiar una profesión cada día más imprescindible, pero invisible muchas veces?, ¿qué futuro profesional cree que le aguarda al colectivo de empresas instaladoras?
La transformación exige innovación, adaptación y una visión amplia de la instalación eléctrica. Estamos ante una actividad supertecnológica, con un futuro enorme. Sin energía eléctrica no hay actividad posible, y eso se hace evidente cada vez que se produce una incidencia grave: basta recordar el apagón de abril del año pasado.
Además, el oficio ha ampliado muchísimo su campo de actuación. Hablamos de vehículo eléctrico, energía solar, autoconsumo, eficiencia y gestión energética, tanto en industrias como en hogares. El ámbito de trabajo es cada vez más amplio y estratégico. Por eso hay que convencer a las nuevas generaciones de que los buenos profesionales de la electricidad tienen el futuro prácticamente garantizado.
«La colaboración entre todos los agentes del sector es esencial, formamos parte de la misma cadena de valor y, si actuamos de manera unida, tenemos mucha más capacidad para trasladar nuestras necesidades a la Administración», Ramiro Álvarez
En este sentido, desde AEIEZ trabajan para que las empresas instaladoras colaboren entre sí y puedan acceder a proyectos de mayor envergadura, ¿cómo lo hacen y qué respuesta reciben de las empresas?
Desde la asociación intentamos favorecer esa colaboración entre empresas porque entendemos que puede ser una herramienta muy útil para afrontar picos de trabajo o proyectos de mayor dimensión. Hay iniciativas en marcha para propiciar ese acercamiento y generar confianza entre asociados.
Una de las ideas que queremos poner en práctica en breve es algo tan sencillo como útil: organizar encuentros en nuestros locales, en un ambiente distendido, para que las empresas y los profesionales puedan conocerse mejor, hablar de sus necesidades y buscar posibles vías de colaboración. A veces basta con crear el espacio adecuado para que surjan soluciones prácticas.
El objetivo es que si una empresa tiene una punta de trabajo o necesita apoyo para sacar adelante un proyecto, pueda encontrarlo en el propio colectivo. Eso reforzaría la capacidad del sector en nuestra provincia y ayudaría a que más proyectos fueran viables.
Por último, ¿cómo valora la situación del sector a nivel nacional, la colaboración con fabricantes, distribuidores…?, ¿cree relevante la unión de todos los estamentos para influir ante la Administración, la sociedad…?, ¿cómo cree que debe ganar prestigio y visibilidad nuestro sector?
A nivel nacional, el sector eléctrico vive también un momento decisivo. La electrificación de la economía, la transición energética, la digitalización y las nuevas exigencias normativas están situando a las empresas instaladoras en una posición cada vez más estratégica. Para responder bien a ese reto no basta con el esfuerzo individual de cada empresa: hace falta coordinación, visión común y capacidad de interlocución.
Por eso esa colaboración entre asociaciones, fabricantes, distribuidores y resto de agentes del sector es esencial. Todos formamos parte de la misma cadena de valor y, si actuamos de manera unida, tenemos mucha más capacidad para trasladar nuestras necesidades a la Administración, defender los intereses del sector y hacer visible ante la sociedad la importancia real de nuestro trabajo.
El prestigio y la visibilidad del sector deben ganarse, en primer lugar, manteniendo altos niveles de profesionalidad, calidad e innovación. Pero además hay que comunicar mejor lo que hacemos. Muchas veces nuestro trabajo sólo se percibe cuando falla algo, y sin embargo estamos detrás de cuestiones tan importantes como la seguridad, el confort, la eficiencia energética, la movilidad eléctrica o el desarrollo industrial. El sector debe mostrarse más, explicar mejor su aportación y hacer entender que no hablamos de una actividad auxiliar, sino de una profesión esencial para el presente y para el futuro del país.
