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Raúl Rodríguez, director general de AGIC

Raúl Rodríguez es el director general de la Asociación de Gremios de Instaladores de Cataluña (AGIC). Ingeniero Industrial de formación, su trayectoria profesional ha estado vinculada al sector de la ingeniería como responsable de proyectos en diferentes áreas.

AGIC nació con 8 asociaciones y alrededor del 45% del colectivo instalador en Catalunya (más de 3.200 empresas). Ahora son 11 y con voluntad de seguir creciendo, ¿qué perspectivas de crecimiento le augura este año y más adelante? ¿Vislumbra un colectivo reunido en una sola agrupación de gremios en el futuro en Catalunya?

La existencia de dos federaciones reduce notablemente la fuerza que las empresas instaladoras podrían llegar a tener ante el sector. Desde el punto de vista asociativo, no se entiende esta división. Durante el 2014 hubo varias reuniones con el objetivo de unificar las dos federaciones, pero finalmente no llegaron a buen puerto.

Independientemente de esta situación de coexistencia de dos federaciones, que seguramente será transitoria, desde AGIC seguimos apostando por un proyecto y esquema de trabajo que a fecha de hoy está dando muy buenos resultados. Queremos que nuestras acciones se noten a pie de calle, en la actividad diaria de las empresas instaladoras asociadas y que las mismas estén orgullosas de la labor realizada.

Como resultado de este trabajo, desde 2010 no hemos parado de crecer, tanto en representatividad (número de asociados) como en protagonismo ante el sector. La última incorporación se ha producido este 2015. El Gremio de Instaladores del Maresme (Mataró) salió de FERCA para incorporarse a AGIC.

La creación de AGIC, y la separación de FERCA de buena parte de los gremios que la formaban, respondió a una necesidad de defensa de las problemáticas reales de nuestros asociados, adoptando una línea más activa y moderna de participación y actuaciones libres de condicionantes, volcándose de lleno en equilibrar un mercado muy tocado por la afectación de la crisis en el sector de la construcción.

La existencia de dos federaciones reduce notablemente la fuerza que las empresas instaladoras podrían llegar a tener ante el sector

Raúl Rodríguez, director general de AGIC

¿Qué les diría al resto de gremios que no están en AGIC? ¿Qué les separa?

Más que decir, lo que hay que hacer es demostrar.

El trabajo que estamos realizando ha ayudado a consolidar las relaciones entre los gremios, a crear fuertes vínculos de trabajo en equipo. Una Federación que trabaja agrupada y en red, mejora y optimiza de manera exponencial su rendimiento y el de todos sus miembros. Eso se refleja directamente en el servicio hacia las empresas asociadas y en acciones para dinamizar el sector.

Las asociaciones que se han incorporado a AGIC en estos últimos dos años se han sorprendido por nuestro carácter empresarial, por la transparencia y por la actividad enérgica y la organización. Intentamos huir de lo convencional, pensando y ejecutando nuevas acciones que ayuden a incrementar la actividad de los gremios y de las empresas instaladoras, con el horizonte siempre enfocado en la defensa de la profesión. Todo ello evitando focalizarnos en el pasado, construyendo un futuro asociativo, conscientes de la situación actual que atraviesa el sector.

Esa vocación de unidad y de reunión se refrenda ahora con su apuesta por Fenie y Conaif, ¿Qué le puede aportar a una asociación de asociaciones integrarse en otras que también lo son? Más allá de la representación a nivel estatal, ¿no puede provocar redundancias?

AGIC aglutina las preocupaciones, proyectos, acciones, etc. que se dan en toda Cataluña, además de mantener una relación constante con la Administración y con todos los actores principales del sector. En realidad, más que redundancias, estamos convencidos de que nuestra incorporación aportará frescura y ayudará a mejorar la gestión de las acciones que se emprendan en Cataluña y a nivel nacional, sin que los gremios pierdan su propia identidad.

La comunicación y el aprendizaje siempre han de ser bidireccionales.

Raúl Rodríguez, director general de AGIC

Uno de los problemas graves que acusan es el intrusismo (hasta del 70% en algunas parcelas, según sus cifras), más allá de buena voluntad y buenas palabras de la Administración, ¿es viable de verdad combatirlo? ¿Cree que intentan frenarlo realmente?

La lucha contra el intrusismo es otro de nuestros grandes lemas. El último estudio publicado por GESTHA (Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda) cifra la economía sumergida en un 24,6% del PIB, lo que es una auténtica barbaridad. Aún y así, la Administración centra sus esfuerzos en incrementar la presión sobre las empresas habilitadas, “premiando” de esta manera a aquellas que se encuentran bajo el paraguas de la economía sumergida. La actitud pasiva de la Administración frente a estas situaciones promueve indirectamente el afloramiento del intrusismo. La solución debe abordarse cuanto antes impulsando inspecciones de oficio a “pie de calle” y haciendo públicas las sanciones.

AGIC presentó una propuesta para crear el “Consorcio de la Seguridad Industrial” con el apoyo transversal del sector (asociaciones, organismos de control, fabricantes, etc.) con coste cero para la Administración. Obtuvimos un no por respuesta y sin contrapropuesta. El sentimiento generalizado del sector y de las asociaciones frente al intrusismo es de desamparo total por parte de la Administración que no actúa a pesar de sus responsabilidades, del impacto económico y de la afectación sobre la seguridad de las personas. Realmente incomprensible. Seguiremos insistiendo y negociando para obtener resultados.

Una certificación para empresas instaladoras puede ser interesante siempre que no sea una mera identificación, sino una acreditación “viva”

Qué le parece una iniciativa como la Certificación EIC para erradicarlo, ¿Por qué cree que las empresas instaladoras se resisten a adherirse a ella?

AGIC ha entrado recientemente en FENIE por lo que desconocemos el alcance del proyecto de Certificación EIC, su afectación en otras asociaciones y sus implicaciones.

No obstante, una certificación para empresas instaladoras puede ser interesante siempre que sea planteada no como una mera identificación, sino como una acreditación “viva” que ayude a diferenciar a las empresas instaladoras y a profesionalizar el sector.

¿Qué necesita el colectivo de instaladores para que la defensa de sus derechos sea más efectiva?

La implicación de las empresas instaladoras con las asociaciones es clave para construir un futuro más justo y equilibrado para el colectivo. Al final, las asociaciones se nutren y crecen con las aportaciones de sus asociados y el funcionamiento o estructura de una asociación no es la misma que la de un club. Éstas nacieron por pura iniciativa empresarial y comprobamos constantemente cómo los colectivos más unidos son aquellos que obtienen mejores resultados.

Con la participación e implicación de los asociados, se generan iniciativas más potentes y se obtienen mejores resultados, sin duda.

La rehabilitación, la eficiencia energética y las energías renovables (aunque estas últimas sean constantemente acosadas por el Gobierno de España) son actividades de presente y futuro

Por último, ¿qué cree que necesitan las empresas instaladoras para ayudarse a superar la crisis?

La crisis, especialmente incisiva en el sector de la construcción residencial (se estima que la actividad ha cesado cerca de un 80%), ha provocado un impacto enorme en las empresas instaladoras, especialmente en las especializadas en este sector. Además están afrontando un intrusismo feroz (como consecuencia del cierre de muchas empresas), en busca de nuevas oportunidades de negocio, tarea nada fácil cuando se vive en una estado de desorientación e incertidumbre.

Desde AGIC siempre hemos insistido en la necesidad de formarse como asesores energéticos y en energías renovables. La paralización casi total de la nueva construcción es una realidad, al igual que lo es el incremento constante de los combustibles convencionales y el auge de nuevas tecnologías cada vez más eficientes. Las energías renovables ahora mismo están en una situación más que difícil, pero la tecnología avanza mucho más rápido que las leyes y es sólo cuestión de tiempo que este sector vuelva a ocupar el lugar que le corresponde.

La rehabilitación, la eficiencia energética y las energías renovables (aunque estas últimas sean constantemente acosadas por el Gobierno de España) son actividades de presente y futuro. Las alianzas y la formación son fundamentales para iniciar estas nuevas vías de actuación con garantías y calidad.