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EDUARD SARTO, PRESIDENTE EJECUTIVO DE ADIME

Eduard Sarto ejerce como presidente ejecutivo desde comienzos de este mismo año, después de 8 años como secretario general gerente de la asociación de distribuidores. Sarto fue socio fundador de ADIME en 1995 y se incorporó a su gestión en 2010, con las funciones de director comercial y adjunto a la Secretaría General, de la que luego se hizo cargo. En esta entrevista reflexiona sobre la actualidad del sector, marcada por la crisis sanitaria y la económica que ha derivado de la primera.

 

 

La crisis desatada por el COVID – 19 ha supuesto un reto para colectivo y el desafío sobre cómo afrontar ahora la reactivación de la mejor forma, ¿cuáles son los principales problemas que han sufrido las empresas distribuidoras en este periodo y cuáles son las principales necesidades que tienen ahora en su vuelta a la actividad?

La gran mayoría de los sectores, como ha sido el caso del nuestro, se han visto afectados durante este periodo por una considerable reducción de su actividad que, además llegó en un tiempo récord. Ello obligó a las empresas a tomar medidas inmediatas, tanto para adaptar su estructura como para modelar estrategias y procesos para hacer frente a la crisis sanitaria.

En este sentido, desde ADIME hemos intentado que nuestros asociados mantuvieran su actividad para, en lo posible, mitigar los efectos negativos de dicha crisis.

En la actualidad hay dos aspectos claves que preocupan a nuestros asociados. El primero es que se estabilice la actividad del sector. Hay mucha incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en los próximos meses y ello complica enormemente la toma de decisiones empresariales. La segunda necesidad de la Distribución es que el tema financiero no acabe ahogando la capacidad productiva de nuestro mercado, por la dificultad del cobro, los aplazamientos y, especialmente, la reducción de cobertura que ofrecen las compañías de caución y crédito.

 

Una de las principales dificultades tiene que ver con el aplazamiento de vencimientos y los impagos de clientes, ¿en qué medida están actuando para hacer frente a esta situación y qué impacto tiene para la solvencia financiera de las empresas?

Tengo que decir que actualmente este punto no constituye una gran dificultad para nuestro colectivo. Como apuntaba antes, nos preocupa por lo que pueda suceder en los próximos meses, y eso sí constituye un problema real e importante que nos obliga a estar preparados. Por ello, desde ADIME hemos trabajado conjuntamente con otros colectivos para, por una parte, concienciar al sector que la cadena de pagos no debe romperse y, por otro, impulsar una comisión cuyo objetivo es sensibilizar al Gobierno a través de nuestras patronales para que lleguen a acuerdos con las compañías de riesgo y aseguren la correcta cobertura.

EDUARD SARTO, PRESIDENTE EJECUTIVO DE ADIME

«Tenemos el privilegio de formar parte de un sector con muchísimo futuro»

 

 

¿Qué previsiones están recibiendo de sus empresas asociadas sobre el desarrollo de la crisis económica posterior a la pandemia y qué medidas cree que se deberían implementar desde la Administración para poder paliarla?

De forma generalizada, la Distribución considera que este año debe darse por perdido, lo que no quiere decir que se tire la toalla. Si hay oportunidades, allí deberemos estar. Pero hay mucha incertidumbre, especialmente sobre el posible rebrote de la pandemia anunciado para el último trimestre de este año. En esta situación se hace difícil hacer previsiones.

Respecto a las medidas que debería implementar este Gobierno, la petición puede ser muy extensa. En cualquier caso, las resumiría en las siguientes: las destinadas a incrementar y dotar de liquidez a las empresas y, por supuesto, reducir la morosidad; medidas fiscales favorables a impulsar la actividad económica; estimular el consumo y reactivar la industria; un marco laborable más flexible y estable; una política clara y decidida hacia la sostenibilidad energética; y, por último, favorecer la transformación digital de las pymes como factor de competitividad.

 

Una de las recientes iniciativas de Adime ha sido la de proponer un sello para identificar espacios seguros dentro de las empresas, que ofrezcan seguridad a proveedores, clientes y trabajadores, ¿qué respuesta están recibiendo de los distribuidores?, ¿cree viable poder generalizarlo?

La respuesta ha sido muy favorable y me consta que han sido muchos los puntos de venta que lo han ubicado en sus instalaciones. Puedo garantizar que las empresas distribuidoras han priorizado aquellas medidas orientadas a la seguridad de las personas y nuestro objetivo es facilitarles esta manifestación de compromiso a través de este sello.

 

«Creo que situaciones como la que nos ha tocado vivir evidencian lo que debería ser obvio: o actuamos decididamente como sector, o todos nos empobreceremos»

 

 

La pandemia y la crisis que ha provocado han persuadido al sector acerca de la necesidad de que exista una mayor unión entre colectivos e incluso una respuesta común (fabricantes, distribuidores e instaladores), ¿cómo cree que debe implementarse esa unidad y cuáles son los pasos necesarios para llevarla a cabo?

Efectivamente, la unión asociativa sectorial ha sido más patente que nunca en este periodo, lo que no quiere decir que antes fuera inexistente. Más bien todo lo contrario. Si no hubiera existido una buena colaboración previa entre los agentes de nuestro sector posiblemente no se hubiera conseguido esta unidad de acción con la fluidez e inmediatez que ha sucedido. Creo que situaciones como la que nos ha tocado vivir evidencian lo que debería ser obvio: o actuamos decididamente como sector, o todos nos empobreceremos.

Por supuesto, se están dando pasos previos a la crisis sanitaria, y que ahora están teniendo continuidad. Por nuestra parte mantenemos estrechas conversaciones con todas las asociaciones parejas, cuyo objetivo principal es fortalecer el sector y promover iniciativas para generar actividad de calidad y futuro.

 

La situación de emergencia sanitaria ha puesto de manifiesto la esencialidad de nuestro sector y la necesidad de reivindicar su condición estratégica, ¿en qué medida cree que esa realidad es visible para las diferentes administraciones y la Sociedad en general y cómo se puede hacer para transmitirla?

Considero que en la actualidad no somos un sector invisible, pero es cierto que nos queda mucho camino para ser reconocidos como el sector estratégico que, sin duda, somos. Enlazo este punto con el anterior, y este debe ser uno de nuestros objetivos a desarrollar, sensibilizando a la Sociedad y permitiéndonos atraer y retener talento y buenos profesionales.

 

En medio de un periodo de incertidumbre como el que vivimos, ¿qué mensaje optimista y de futuro le gustaría transmitir al colectivo que representa desde la presidencia de Adime?

Tenemos el privilegio de formar parte de un sector con muchísimo futuro. Buena parte de la estrategia europea se centra en impulsar las energías sostenibles, el autoconsumo, la reindustrialización del tejido productivo, la rehabilitación, etc. El mundo será eléctrico o no será, y ello nos posiciona, como decía antes, como un sector estratégico. Cierto que deberemos adaptarnos y posiblemente modificar nuestro modelo de negocio, pero tenemos un futuro lleno de oportunidades.