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“Creímos es un país verde y nos hemos comido un marrón”

César Vea, actor y productor fotovoltaico

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César Vea, actor y productor fotovoltaico

César Vea es actor de profesión, con más de veinte años de trayectoria, surcada por éxitos televisivos como las series Isabel, Doctor Mateo, Hospital Central o Compañeros. En el cine ha intervenido en películas de la relevancia de Tierra, de Julio Medem, Torrente, Barrio o la oscarizada El Laberinto del Fauno.

Sin embargo, ahora César no actúa, todo lo contrario, desprende una franqueza impregnada de rabia y alejada de toda la impostura de su labor profesional, que se halla en un paréntesis forzado por la precaria situación económica en la que le ha dejado un proyecto familiar de inversión en un parque fotovoltaico. El mismo que ha motivado también un salto a la dirección, tras filmar un cortometraje titulado “El Camino del Sol”, en el que narra lúcida y sintéticamente el proceso que ha llevado a la ruina a 62.000 familias, que invirtieron en un sector cuyas condiciones cambiaron radicalmente y con carácter retroactivo por el cambio en la legislación y les dejaron en el más absoluto desamparo.

 

¿Cuál es la historia reciente del César Vea actor y ahora mismo director de cine?

Mi historia es la de alguien que hace unos cuantos años, en 2007, invirtió sus ahorros de muchos años de trabajo y un crédito bancario, junto con su familia, en un proyecto que el mismo Gobierno había alentado públicamente y que tenía el atractivo de contribuir a un mundo más ecológico, más natural y con la posibilidad de crear riqueza, trabajo e industria en el sector energético, en el que España tenía que importar la materia prima porque hasta el desarrollo de las energías renovables carecíamos de ella.

Y es también la historia de quien ahora se ve arruinado por una decisión injusta y con una inversión de un millón de euros sin pagar y sin que la justicia nos ofrezca una mínima salida a la arbitrariedad y el engaño manifiesto que suponen las diferentes normativas antirrenovables aprobadas por los gobiernos de Rajoy y Zapatero.

 

¿Puedes contarnos algo de tu instalación?

Nuestra instalación se levantó en 2008, en Villar de Arnedo, un pequeño pueblo de La Rioja. Nos costó un millón de euros y mi hermano y yo aportamos el 20% del coste y financiamos el resto con un préstamo. Los 100 kW de potencia instalada quizá con la tecnología actual de hoy en día podrían generar la misma energía con el 20% del coste. Eso también debería implicar una reducción del precio de la electricidad, pero el recibo continúa subiendo, lo que demuestra que los ingresos se los reparten entre unos cuantos y lo pagamos todos.

“Cuando miro a mi hijo pienso que no quiero que viva en un país que no cuida a su gente, que no cumple lo que promete a sus propios ciudadanos”

 

¿Cuál es la situación judicial actual?

El Tribunal Constitucional nos ha dado la espalda y ahora estamos recurriendo al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Con la ayuda del Despacho Holtrop estamos intentando divulgar lo injusto de nuestra situación, que es la de 62.000 familias en España. En Bruselas hemos contado con la colaboración de los eurodiputados de Podemos y hemos podido proyectar el cortometraje para ofrecer una pincelada de la situación en España con respecto a las renovables.

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César Vea, actor y productor fotovoltaico

¿Y en Estrasburgo?

Es la última opción, aunque parece muy complicado. Tiene mucho de pelea quijotesca, a mis 50 años tendré que empezar desde cero o peor aún, desde menos… Aún tenemos que devolver 600.000 euros más intereses al Estado. Lo resumo en una frase, creímos es un país verde y nos hemos comido un marrón. Ha sido una estafa de 25.000 millones de euros, a las más de 62.000 familias que, inocentemente, nos fiamos de un Gobierno que nos llamó a invertir en renovables. Es un Bankia 2.

Todo esto está siendo muy duro, cuando miro a mi hijo pienso que no quiero que viva en un país que no cuida a su gente, que no cumple lo que promete a sus propios ciudadanos. Es curioso que se podría arreglar en un fin de semana, pero no le interesa a quienes controla la situación y tienen el poder y los privilegios.

Y lo más triste de todo es que quienes peor lo tenemos somos los particulares, los inversores privados porque también están como damnificados fondos de inversión e incluso alguna eléctrica mayor que las de aquí, pero les favorece la jurisprudencia internacional y el miedo del Gobierno a que los inversores exteriores acaben no fiándose de España, por lo que les resulta más fácil llegar a acuerdos y recibir su compensación.

 

¿Y por qué cree que los gobiernos han cedido a la presión?

Porque los ministros de turno gobiernan, pero quien manda de verdad son los grandes entramados económicos, quienes dirigen las grandes corporaciones, que no quieren perder sus sueldos y sus privilegios millonarios. Y lo peor es que los recortes han sido con retroactividad, ni el Estado ni las eléctricas pensaban que esto fuera a llegar a tanto, pero se asustaron porque si en lugar de ser 62.000 familias hubiéramos sido un millón ó dos millones, o cinco, el negocio de las eléctricas se habría ido al garete.

En 2008 éramos el ejemplo a seguir en fotovoltaica y en renovables y hoy en día Alemania tiene mucha más potencia que nosotros con unas condiciones mucho peores. Y aquí mientras nos estamos peleando contra el “impuesto al sol”.

Actualmente estamos a la cabeza de demandas internacionales, con 25 demandas interpuestas, por delante de Venezuela, el siguiente con casi la mitad que nosotros. Vamos a contracorriente, instalábamos placas fotovoltaicas cuando nadie lo hacía y ahora que es la tendencia natural… Si hubiéramos seguido con esa política en renovables ahora mismo produciríamos el 50% o más de la energía que consumimos sin contaminar.

 

¿Cómo se explica este desaguisado al que nos ha llevado el cambio de rumbo político?

Todavía recuerdo los anuncios del Gobierno de Rodríguez Zapatero cuando se decía que invertir en renovables era ser patriota y sólo unos años después recortó las horas para saltarse las retribuciones que ellos mismos habían aprobado y publicado en el BOE. Y recuerdo como el luego ministro Soria recriminaba al Gobierno socialista cambiar las normas a la mitad del partido, lo mismo que primero hizo él cuando llegó al Gobierno.

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Y ahora resulta que parece que el Gobierno pagará a los fondos para evitar daños mayores, pero no a las familias. Somos serios de cara a la comunidad internacional pero dejamos tiradas a 62.000 familias y más de 50.000 puestos de trabajo.

Lo peor es el drama personal, hay muchas familias que lo están pasando muy mal, con depresiones, desesperación, una enorme ansiedad y episodios de suicidios que no salen a la luz.

“Éramos emprendedores, pequeños empresarios, que veíamos en las renovables una forma de crear trabajo en zonas rurales deprimidas”

 

¿Con qué apoyos cuenta la movilización de ese colectivo?

No hay apoyo ni lucha contra esas injusticias, es como si te meten la mano y te quitan el dinero de tu bolsillo. Nadie quiere hablar de esta gran estafa del Estado. Si hay mucho apoyo de otros afectados, por supuesto, y tal vez porque por mi trabajo tengo cierta popularidad, puedo encontrar apoyo y eco en determinados programas.

Pero a muchos de los damnificados les avergüenza reconocer su drama y su ruina. Éramos emprendedores, pequeños empresarios, que veíamos en las renovables una forma de crear trabajo en zonas rurales deprimidas. Yo quería poner en marcha un hotel ecológico con renovables y un centro de formación que sirviera a para personas sin recursos para acceder a ella, e incluso a necesidades más básicas.

César Vea, actor y productor fotovoltaico

Más allá del cortometraje “El camino del Sol” estás preparando un largo… ¿Cómo va el proyecto? ¿Qué plazos te has marcado?

Quiero contar las historias personales que hay tras este drama y ponerles nombre y apellidos a ellos y a los culpables, ya sean los Gobiernos, las eléctricas… Quiero que se conozcan las consecuencias de lo que han hecho… En cuanto a los plazos, lamentablemente dependo de la microfinanciación con la que la produzco, por lo que el proceso es largo, pero prefiero las pequeñas cantidades que me puedan aportar muchos, que el ningún otro mecenazgo a gran escala, eso me garantiza toda la libertad para contar la verdad sin ambages.

Estoy seguro de que voy a tener mucha ayuda para la distribución de la película. Quiero pelear por estas 62.000 familias, porque yo también soy uno de ellos y quiero que el eco llegue lo más lejos posible, hacer todo el ruido mediático que pueda, para que todo el mundo sepa lo que está pasando con las renovables.