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Las asociaciones de autónomos proponen “50 nuevas medidas” en materia de formación

ATA, UATAE y UPTA han presentado los resultados del “Estudio para la detección de la importancia de la formación, tipología y sistema formativo más adecuado para el trabajador autónomo”, a raíz de cual reclaman “cambios sustanciales en el acceso a la formación para mejorar las competencias digitales de los autónomos” y proponen una batería de 50 nuevas medidas en total.

 

Según se deduce del estudio, el actual sistema de formación presenta múltiples carencias que, las propias asociaciones achacan “a la falta de participación de las organizaciones de autónomos en la detección, programación, diseño y difusión de las mismas”. En su opinión, “esto produce una falta de conexión entre la formación que los autónomos necesitan y la que se ofrece desde el sistema. Existe una desalineacion de la demanda formativa que los autónomos necesitan para mejorar sus negocios a fin de hacerlos más competitivos, sobre todo en un entorno de COVID-19, donde la digitalización por ejemplo es fundamental no solo para mejorarlos, sino también para que pervivan de los mismos”.

Las tres organizaciones consideran que contenidos, duración, metodología y horarios de las acciones formativas que se ofrecen “nada o poco tienen que ver con las singularidades del autónomo, que sufre una excesiva carga de trabajo y que tiene que compatibilizar su jornada laboral, su vida familiar y la formación”. Según la estimación que barajan, “sólo 1 de cada 100 autónomos acceden en España a las acciones formativas que desarrolla el Servicio Público de Empleo, “el dato más bajo de todos los países más desarrollados del Marco de la Unión Europea”. Reclaman también que los autónomos no tienen estructuras y medios de formación propios como las medianas y grandes empresas, aunque sí necesitan mejorar sus capacidades tecnológicas, administrativas y comerciales y, por lo tanto, la formación continua como herramienta de mejora.

 

Menos trámites burocráticos y vías para las deducciones

Los autónomos consideran que “el modelo de formación debe ser más sencillo y con menos trámites burocráticos en la percepción de las ayudas a la formación. Debe establecerse un crédito para la formación acumulable con cargo a la cotización de formación y, cuando fuera necesario, con la posibilidad de establecer una deducción en la tributación en renta o sociedades para financiar el gasto/inversión en formación de los autónomos”. Y critican que existan además “17 modelos diferentes de sistemas formativos completamente distanciados de las necesidades de los autónomos”, según cada comunidad autónoma.

Su propuesta incluye “diseñar una Estrategia Nacional de impulso a la formación que garantice el derecho universal a la misma que tienen los autónomos, que adapte a las empresas a un entorno productivo cambiante y mejore su competitividad a través de la digitalización, que fomente la colaboración público privada y la participación en el sistema de las organizaciones de autónomos o que el modelo de financiación sea totalmente transparente deben ser alguno de los objetivos de la misma”. Otras demandas consisten en “establecer mejoras en la formación programada, entre ellas, establecer un crédito mínimo de formación similar al que se garantiza para las empresas, eliminar trabas administrativas, dar mayores competencias a los centros de formación o flexibilizar el catálogo de acciones formativas para que el autónomo pueda elegir libremente qué tipo de formación necesita”.

El estudio invita también, de un modo genérico, “a establecer procesos abiertos de acreditación de competencias profesionales y experiencia profesional a fin de que los autónomos puedan acceder a itinerarios formativos más extensos ligados a los certificados de profesionalidad así como una evaluación permanente de la eficacia e impacto económico que la formación tiene en los negocios”.