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La rehabilitación del parque de edificios podría reducir hasta en un 92,5% el consumo energético del país

La legislación española que regula la edificación y rehabilitación por cuanto compete a las materias de medioambiente y sostenibilidad está muy lejos de orientarse de verdad hacia la estandarización de los Edificios de Consumo Casi Nulo, según la Plataforma de Edificación Passivhaus. Para esta entidad, un ejemplo de ello es la “más que difusa e interpretable definición” que el Gobierno hace en la Disposición del 12 de febrero de 2018, sobre los requisitos mínimos que deben satisfacer los citados Edificios de Consumo Casi Nulo, y que concreta como aquellos que “en cada momento, se determinen en el Código Técnico de Edificación”. Pero el actual CTE es insuficiente para adecuar el parque edificatorio español a las necesidades que exige a este respecto la Unión Europea. Según dicha Disposición, España establece hoy como ECCN aquél que presenta una demanda teórica para calefacción entre 15 y 70 kilovatios hora por metro cuadrado y año [kWh/m2.año], “pero existen ya estándares de construcción eficaces y probados en numerosos países del mundo, entre ellos España, que garantizan una demanda inferior a 15 kWh/m2.año, lo que se traduce en un consumo energético notablemente inferior, en torno a un 85% de reducción.

El estándar Passivhaus certifica únicamente edificaciones que logran garantizar una demanda energética para calefacción y refrigeración menor o igual a 15 kWh por m² al año; una demanda de energía primaria menor o igual a 120 kWh por m2 y año; y la práctica ausencia de infiltraciones de aire en el interior de la vivienda o edificio (menor o igual a 0,6 renovaciones/hora a 50 pascales de presión comprobada mediante ensayo Blowerdoor). La reducción de consumo de un edificio certificado Passivhaus frente a lo que marca el CTE se acerca al 85% y el porcentaje se incrementaría hasta el 92,5% en caso de rehabilitación del parque edificatorio existente en España, donde podemos partir de valores iniciales de consumo entre 150 y 200 kWh por metro cuadrado al año. La concienciación de la población se considera “un punto clave” también, por lo que es fundamental explicar los conceptos de forma precisa y, con datos, aportar riesgos y consecuencias de un mal uso de los recursos y las energías.

Una edificación pasiva es un tipo de construcción enfocada a la máxima reducción de la energía necesaria para su climatización, logrando mantener en su interior una temperatura constante y confortable, y unas condiciones idóneas de confort acústico y de calidad del aire mediante la optimización de los recursos existentes. La idea base es aprovechar al máximo el sol y la orientación del inmueble para captar la mayor energía posible. A partir de ahí, basta aplicar exhaustivamente cinco principios básicos en la construcción del edificio: utilizar importantes niveles de aislamiento térmico; cuidar su diseño y ejecución eliminando los puentes térmicos, dando continuidad al aislamiento a lo largo de todo el edificio; incluir puertas y ventanas de altas prestaciones térmicas (triple acristalamiento, bajas transmitancias y correcta instalación); garantizar la hermeticidad al aire exterior; y recurrir a una ventilación mecánica con recuperación de calor de alto rendimiento, que permite ventilar recuperando entre el 80% y el 90% de la energía que está dentro del propio inmueble.