El mercado de la movilidad eléctrica se sitúo el mes pasado un 134 % por encima de las cifras prepandemia, en concreto respecto al mismo mes de hace dos años. En total, se vendieron un total de 2.875 unidades, lo que a su vez supone un 594,4 % más comparado con abril de 2020, un mes en el que en la fase más dura del confinamiento apenas se matricularon 286 unidades.

 

Los datos, que son facilitados en este caso y como es habitual por Aedive, Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, y Ganvam, Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos, significan también un retroceso en relación con los del mes de marzo de este mismo año, cuando fueron 3.414 las unidades comercializadas. No obstante, las dos organizaciones piensan que la puesta en marcha del Plan Moves III -desde el pasado día 10 de abril autónomos y particulares pueden solicitar incentivos a la compra – “ha comenzado a aportar oxígeno al mercado y explica que las matriculaciones en este canal se sitúen un 252 %, más que en abril de 2019, con un total de 949 unidades”.

Por su parte, las empresas -que concentran casi 5 de cada diez matriculaciones- deben esperar a que cada región publique sus correspondientes ayudas porque la gestión es autonómica y tienen tres meses para publicar su convocatoria. De este modo y según también ambas asociaciones, las matriculaciones en este canal moderan su crecimiento porque “las empresas contienen la renovación de sus flotas hasta poder disponer de los incentivos”. Aedive y Ganvam reclaman que “la nueva edición del Moves involucre a las comunidades en su compromiso por consumir las cuantías del plan”.

Por tipo de vehículo, los turismos han supuesto 1.424 unidades matriculadas; mientras los ciclomotores supusieron 668 unidades más; las motocicletas cero emisiones contabilizaron un total de 411 matriculaciones; y las furgonetas eléctricas alcanzaron las 299 unidades.

 

Medidas complementarias

Aedive y Ganvam consideran necesario complementar el plan de ayudas directas a la compra con una reducción del IVA que contribuya a superar la barrera del precio de adquisición de estos vehículos, especialmente teniendo en cuenta los “ambiciosos” objetivos marcados, que exigen 250.000 vehículos eléctricos en 2023 y cinco millones para 2030. Medidas que creen imprescindibles para alcanzar las 100.000 unidades totales a final de año, frente a las 58.628 del año pasado.