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Las 5 prioridades del instalador, según Juanjo Catalán

El mercado “local” del Instalador se ve influido por 5 prioridades globales marcadas por un entorno cada vez más eléctrico y digital.

El comienzo de 2016 apunta a que no será un ejercicio fácil. Las buenas previsiones económicas de España contrastan con un entorno global en el que la debilidad de las economías emergentes, la desaceleración de China, el descenso del precio de las materias primas y las tensiones geopolíticas hacen prever un año marcado por la incertidumbre.

En los Seminarios de Eficiencia Empresarial que organiza Grupo Electro Stocks, Juanjo Catalán pone el foco en los últimos grandes acontecimientos económicos como el Foro Económico Mundial celebrado en Davos. Quizá el hito más destacado que coincide con dichos seminarios para analizar los efectos que puede tener la economía global en el negocio local.

La sociedad, las empresas y los individuos viven en un entorno más conectado que nunca, sometido a una profunda y constante transformación donde la tecnología es el principal motor del cambio.

Existe una necesidad clara de enfocarse en el gran marco general que define esta nueva etapa, que la cumbre de Davos  ha denominado la ‘Cuarta Revolución Industrial’.

Así, en este contexto, se hace más necesario que nunca establecer objetivos concretos y definir estrategias, tal y como apunta la prestigiosa consultora KPMG, identificando  las cinco prioridades de la agenda de las empresas que, con independencia del sector o la zona geográfica que se trate, deben tenerse en cuenta en la actual coyuntura en la que el cambio es la nueva normalidad.

1- Transformación digital. Se estima altamente probable que el 56% de las empresas españolas se transformen en los próximos tres años en una entidad significativamente diferente. La simbiosis pasa, sin duda, por la digitalización en todos los procesos, desde los aprovisionamientos, pasando por la producción y hasta la distribución al cliente final.

Asimismo, la transformación digital conlleva la necesidad de realizar mejoras operativas: ante el nuevo entorno, para ser más rentables en la actual coyuntura.

2- Regulación. 2015 ha seguido la tendencia respecto al incremento de la regulación y de la complejidad que afecta a las empresas y, con toda probabilidad, en 2016 se producirán nuevas modificaciones legales y fiscales, tanto a nivel nacional como internacional. Los aspectos que más directamente afectan a las empresas instaladoras son aquellos que hacen frente a las cuestiones relacionadas en particular con la sostenibilidad y, en general, con la transparencia, ante las crecientes exigencias de los consumidores.

3- Innovación. Estimular la innovación es el reto más crítico para la mayoría de empresas. En España, sólo dos de cada diez cuentan con un proceso formal ya implementado en todas las áreas de la compañía. En los próximos años, los modelos que se plantean deben asumir el concepto de innovación en todas las fases de su actividad, independientemente del tamaño y complejidad de la empresa. Para las empresas instaladoras, esto supone actuar tanto en sus procesos internos principalmente en administración y compras, como en los externos, comunicación, marketing y gestión comercial.

4- Crecimiento inorgánico e internacionalización. Los años de recesión han impulsado la búsqueda de negocio en el exterior por parte de las empresas españolas, una presencia internacional en la que muchas de ellas ya eran fuertes. A pesar de la recuperación del consumo interno, las compañías están obligadas a diversificarse geográficamente para reducir su exposición al riesgo y aumentar su base de clientes. Este fenómeno ya no es exclusivo de grandes empresas y un 38% de empresas españolas de todos los sectores, la mayoría pymes, darán un paso al frente en los próximos tres años en el mercado internacional. Y hay que enfrentarse a competidores que disfrutan de precios más bajos en electricidad, lo que supone un hándicap productivo, a menos que podamos reducir sustancialmente el consumo energético.

 5- Ciberseguridad. La transformación digital de la economía, el uso masivo que se hace de la tecnología y la dependencia que tienen todos los negocios de ella obliga a proteger las líneas del riesgo de incidentes.