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Magdalena Valerio, ministra de Trabajo

Los trabajadores van a tener que fichar a la entrada y salida de su trabajo, según el Decreto Ley que el Gobierno prevé aprobar este viernes en el Consejo de Ministros. El control de accesos al trabajo obligado persigue el abuso de las horas extra y protege el derecho laboral básico de cada empleado de «conocer la duración y la distribución de su jornada ordinaria de trabajo, así como su horario laboral». Actualmente es una obligación habitual en la Administración y también en muchas grandes compañías, pero de muy escasa implantación en pymes. El decreto reforma cuatro artículos del Estatuto de los Trabajadores, concretamente los números 4, 12, 34 y 35. Entre las novedades previstas, además de especificar que el «registro de jornada será diario y deberá incluir el horario concreto de entrada y salida», se incluye que cada trabajador reciba una relación mensual con sus horas ordinarias y extraordinarias realizadas, y también que dichos registros de accesos deberán ser conservados por cada empresa durante cuatro años, a disposición de la Inspección de Trabajo y de Seguridad Social.

Además, se varía la regulación de las horas extraordinarias, sobre las que se deberá informar cada mes a los sindicatos. Para que no resulte anulada por el Tribunal Supremo, el Gobierno planea argumentar la urgencia de la medida, justificándolo en que trabajar más horas de lo establecido afecta a los ingresos de la Seguridad Social, porque se cotiza por un menor número de horas de las trabajadas, además de afectar a la conciliación familiar y al salario y hacer más precario el mercado de trabajo.

La propuesta no actúa contra la flexibilidad horaria y establecerá también excepciones en determinados colectivos y actividades en las que resulta muy complicado implantar un registro horario porque no hay un centro específico de trabajo, como es el caso de comerciales o transportistas. Por otro lado, desde la patronal empresarial se alude a la importancia de hacer una referencia expresa a la «obligación del empleado de fichar», así como también a los tiempos de descanso. Además quieren precisar la «provisionalidad» de las horas extras que se especifiquen mensualmente, porque el empresario puede compensarlas en los cuatro meses siguientes a su realización.