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El Real Decreto sobre Autoconsumo listo para publicarse

Después de que un viernes más, una reunión más del Consejo de Ministros, tampoco fuera aprobado, el Real Decreto de Autoconsumo parece lo más parecido a la historia interminable. Después de haberse anunciado una y otra vez sin que nunca llegara a presentarse, ahora apenas queda tiempo y para su aprobación y su llegada es, de verdad, inminente. La duda es qué viernes de octubre será el elegido para traerlo a la reunión ministerial. El secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, afirmó hace días que sería “en las próximas semanas”, una vez que el real decreto ha superado el trámite del Consejo de Estado.

Por otro lado, lo esencial es saber cómo afectará la nueva norma al sector. Según un reciente comunicado de la Unión Española Fotovoltaica, UNEF, “el nuevo texto sigue encaminado a frenar el desarrollo del autoconsumo” y añaden que “los cambios introducidos en el último texto son mínimos, a pesar de las más de 40 mil alegaciones y 200 mil firmas registradas contra el borrador”. Mantiene y amplía el “impuesto al sol”, que se aplicaría, además de a la energía autoconsumida, ahora también por la potencia instalada y, siempre según UNEF, “dificulta gravemente el autoconsumo para las pymes, cargando sobre ellas el mayor peso” del citado impuesto. Para UNEF los cambios son “cosméticos”. Según el modelo de normativa de autoconsumo con balance neto más extendido en el resto del mundo, una empresa de servicios recuperaría su inversión en unos de 5 años, algo más de 4 en el caso de las pymes, pero con el proyecto del Gobierno, que no incluye balance neto para los excedentes e introduce el “impuesto al sol”, la empresa de servicios no rentabilizaría su inversión hasta los 12 años, algo más de 7 para el caso de una pyme.

Además, el texto añade, al “impuesto al sol” por la energía autogenerada y consumida, un nuevo “impuesto al sol” para todos los propietarios en función de la potencia instalada, que se pagará por la fracción de horas en las que haya autoconsumo. Además está el cargo por la energía autoconsumida, que estará compuesto por los peajes de acceso menos las perdidas en redes más los servicios de ajuste (pagos por capacidad y servicios de ajuste, interrumpibilidad y retribuciones al operador del mercado y del sistema). Lo previsto es que sean “cargos transitorios”, hasta que se desarrolle una metodología de asignación de cargos. Es decir, no ofrece ningún tipo de seguridad jurídica a los inversores, pues apunta que estos “cargos” podrían cambiar próximamente. Además, la transitoriedad de las exenciones no proporciona la garantía jurídica necesaria para acometer las inversiones.

UNEF califica el RD además, como “una norma retroactiva y discriminatoria, (…) que sigue manteniendo la retroactividad, de manera que todas las instalaciones ya legalizadas que ahora no se ajusten a la norma, pasarían a ser ilegales. Además, mantiene la amenaza de multas de hasta 60 millones de euros para quien no cumpla las nuevas condiciones y la posibilidad de que un inspector entre en tu propiedad sin orden judicial”.

Por último añaden que “todas estas medidas contrarias al desarrollo del autoconsumo fotovoltaico resultan discriminatorias con respecto a otras formas de autoconsumo, como el realizado por las grandes centrales de producción convencionales –nucleares, carbón, gas-, para las que la normativa no prevé ningún tipo de cargo al autoconsumo, a pesar de ser de los mayores autoconsumidores del país”. En un supuesto de cantidades que citan, “si la norma aplicase los cargos al autoconsumo previstos para los fotovoltaicos a las grandes centrales, el sistema recaudaría unos 230 millones de euros al año, frente a los 15 millones de euros que se conseguirían con el impuesto al sol de alcanzarse los 200MW instalados”.