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La CNMC adelanta la normativa que regulará la certificación energética de los edificios

La CNMC ha emitido un informe sobre el Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación energética de los edificios (puedes descargarlo aquí). El texto transpone parcialmente la Directiva (UE) 2018/844 por la que se modifican diferentes regulaciones previas sobre eficiencia energética. Con la certificación de la eficiencia energética de un inmueble se valora el consumo de energía necesario en condiciones normales de ocupación y funcionamiento para satisfacer la demanda de energía en calefacción, refrigeración, ventilación, agua caliente sanitaria o iluminación. Se obtiene a través del cálculo establecido en el procedimiento básico de certificación y se expresa mediante una etiqueta que la acredita. Además debe entregarse al comprador o al arrendatario en caso de nueva construcción, venta o alquiler de inmuebles.

En la actualidad, sólo arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros o ingenieros técnicos pueden emitir esta certificación para los inmuebles, pero la nueva normativa plantea revisar esta reserva de actividad profesional en un máximo de dos años. Además, el proyecto actualiza el contenido de la certificación y amplía el número de supuestos en los que se requiere. También se refuerza la inspección de las auditorías energéticas y la información que debe ponerse a disposición de las empresas (ahorros identificados y medidas adoptadas como resultado de las auditorías previas).

Propuesta de modificaciones

El Real Decreto 235/2013 prevé que se concreten las cualificaciones profesionales requeridas para suscribir los certificados de eficiencia energética de los edificios mediante una Orden ministerial, esta nunca se ha desarrollado. La CNMC ha señalado en numerosas ocasiones que las reservas de actividad deben justificarse por una razón imperiosa de interés general. Cuando sea preciso establecer una reserva, debe atenderse a la capacitación técnica del profesional y no vincularse a titulaciones concretas. Ahora, Competencia valora la clarificación y la mejora que propone el proyecto de norma, pero recomienda algunas modificaciones de acuerdo con principios de regulación económica eficiente:

  • Que la regulación de la habilitación profesional de las figuras del técnico competente, el técnico ayudante, el auditor energético y el proveedor de servicios energéticos no se vinculen a titulaciones concretas, sino a la capacitación técnica del profesional.
  • Que se acorte el plazo previsto en el proyecto para la regulación de la figura del técnico competente, no excediendo de 1 año.
  • Que los listados de expertos en materia de certificación energética incluyan una mención expresa de que tales servicios podrán realizarse también por aquellos expertos incluidos en los listados de otras Comunidades Autónomas y que se regule una ventanilla única para el acceso a los listados autonómicos.
  • Que se justifique la necesidad de ampliar los nuevos supuestos para los que se exige el certificado de eficiencia energética.
  • Que se concreten los supuestos que acreditan el ahorro de energía logrado en relación con la vinculación de los incentivos financieros a resultados plausibles. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que dichos incentivos, salvo que puedan acogerse a las excepciones señaladas, encajan dentro del ámbito conceptual de las ayudas de Estado del TFUE.
  • Que la Comisión asesora para la certificación de eficiencia energética de edificios cuente con representación de operadores que no estén solo vinculados a las profesiones de ingeniería y arquitectura.