Tribuna de Opinión sobre la actualidad y los objetivos en movilidad eléctrica. Por Adriano Mones, presidente de Aedive.

 

Cuando hace poco menos de tres años se originó la pandemia que marcó un antes y un después en nuestra sociedad, muchos desconocíamos el impacto que tendría en nuestras vidas a medida que el virus se iba extendiendo por todo el mundo. Tras adaptarnos a una nueva situación que nunca hubiéramos imaginado, nos vemos, una vez más, envueltos en una realidad afectada por una guerra cuyo impacto en nuestra sociedad está siendo muy difícil de gestionar por quienes tienen la responsabilidad de hacerlo.

 

El efecto de las tensiones entre bloques se sufre en el encarecimiento de todo tipo de recursos. Los precios de las materias primas, con las que producimos todo tipo de bienes y servicios, están siendo los principales causantes de una nueva crisis económica de la que saldremos reforzados si somos capaces de convertir amenazas en oportunidades.

Hablar de la electrificación de la sociedad, de la economía, de la industria, del transporte y de otros sectores para no depender recursos fósiles puede parecer una frivolidad en estos momentos, sobre todo si no vinculamos esta electrificación con una autosuficiencia energética que sea sostenible y competitiva.

 

"Es necesario replantearse algunos objetivos en movilidad eléctrica y también la forma de alcanzarlos", opinión de Adriano Mones

“La falta de suficientes puntos de recarga para vehículos eléctricos sigue siendo una de las principales barreras que están impidiendo una adopción más rápida de la movilidad eléctrica”

 

Sabiendo de la importancia que tiene la movilidad para el ser humano, no es sorprendente que una de las cuestiones que genera mayor debate en estos días es, precisamente, su electrificación total. Este hecho no sólo afectaría al transporte de personas y mercancías, sino también a la forma en que generamos, distribuimos y gestionamos la energía necesaria para ello e incluso cómo digitalizamos ese sistema de gestión, dotándolo de una cierta “inteligencia”, y cómo lo integramos con otros sistemas, como son, la construcción y las infraestructuras.

La escasez de infraestructuras para la electrificación del transporte, es decir, la falta de suficientes puntos de recarga para vehículos eléctricos sigue siendo una de las principales barreras que están impidiendo una adopción más rápida de los objetivos en movilidad eléctrica. Si bien se están cumpliendo los objetivos en movilidad eléctrica establecidos por las autoridades pertinentes en lo referente a la implantación del vehículo eléctrico, no se puede afirmar lo mismo en lo que atañe al despliegue de los cargadores necesarios, y la escasez de estos empieza a ser un problema real.

La Unión Europea acaba de anunciar la posibilidad de penalizar a los países miembros que no cumplan con los objetivos establecidos en lo referente al despliegue de infraestructuras de recarga, lo cual es un aviso para muchos navegantes. Nuestro país está lejos de alcanzar el compromiso de tener 100.000 cargadores de acceso público instalados el próximo año, pues hoy en día tenemos poco de 30.000 conectores con los que poder recargar nuestros vehículos eléctricos.

 

 

“La interoperabilidad, la bidireccionalidad de la recarga, la universalización de los sistemas de pago y la posibilidad de cargar vehículos eléctricos pesados a muy altas potencias son funcionalidades que deben estar integradas en las infraestructuras que hay que desplegar en los próximos años”

 

Es necesario un replanteamiento de algunos objetivos en movilidad eléctrica y de la forma de alcanzarlos, no sólo en la cantidad de cargadores que hay que desplegar en nuestro país, sino también en la calidad de estos, es decir, en las funcionalidades que tengan para enriquecer la experiencia de su uso. La interoperabilidad, la bidireccionalidad de la recarga, la universalización de los sistemas de pago y la posibilidad de cargar vehículos eléctricos pesados a muy altas potencias son funcionalidades que deben estar integradas en las infraestructuras que hay que desplegar en los próximos años.

Debemos ser conscientes del potencial que tenemos en nuestro país como líder en el diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de estas infraestructuras y aprovechar la oportunidad generada por el déficit actual de puntos de recarga para apostar decididamente por nuestra industria, lo cual supone apostar también por nuestra tecnología y por nuestra capacidad de suministrar servicios de movilidad de alto valor añadido. Por este motivo, desde AEDIVE hemos organizado hace poco más de un mes una nueva edición del Congreso Europeo de Movilidad Eléctrica, en el que hemos abordado estas cuestiones de la mano de todos los integrantes de la cadena de valor.

Con el paso del tiempo esta cadena se va alargando gracias a la incorporación de empresas pertenecientes a sectores que interpretan la nueva movilidad (electrificada, compartida, conectada y autónoma) como una fuente de oportunidades para generar nuevos negocios y nos satisface en gran medida que se apoyen en nosotros para desarrollarlos, porque esa es nuestra razón de ser.

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