La consultora de estrategia y política pública para una movilidad segura, Pons Seguridad Vial, y Aedive, Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, se han aliado para proponer la implantación de una nueva categoría de permiso de conducción en España, denominado B1, con el objetivo de facilitar el acceso escalonado a la movilidad eléctrica a los jóvenes desde los 16 años.

 

El objetivo es incorporar a la normativa española estándares europeos en materia de acceso a la movilidad, donde el permiso B1 ya ha sido adoptado y probado con éxito por algunos de los países de nuestro entorno como Portugal, Italia, Francia y Reino Unido. De llevarlo a cabo haría posible un primer acceso a la movilidad eléctrica a cerca de 1 millón de personas cada año. Ambas organizaciones defienden también que una de sus principales ventajas “a corto plazo sería el incremento de la seguridad en los desplazamientos”, y lo fundamentan en que este permiso permitiría “un acceso racional y escalonado a la conducción de automóviles, y una alternativa de movilidad más segura a los medios de transporte tradicionales”.

El permiso B1 es una categoría de permiso de conducción ya introducida por la Directiva 2006/126/CE que permite conducir los cuatriciclos definidos en el artículo 1.3.b) de la Directiva 2002/24/CE relativa a la homologación de los vehículos de dos o tres ruedas. Esto es, cuatriciclos cuya masa en vacío sea inferior o igual a 400 kg o 550 kg, en caso de tratarse de vehículos destinados al transporte de mercancías, no incluida la masa de las baterías para los vehículos eléctricos, y con un motor cuya potencia máxima sea inferior o igual a 15 kW. La edad mínima establecida para obtener el permiso B1 es de 16 años.

 

Formación necesaria

Según Pons Seguridad Vial, “las Directivas Europeas dibujan una tipología de vehículos y permisos de conducción para el ámbito urbano que, como ya han hecho otros países, cada vez tienen más sentido implementar. El permiso B1 habilita la conducción de vehículos de reducido tamaño, eléctricos, que precisan de escasa energía para moverse y con una velocidad limitada a 90 km/h. Si bien lo ideal sería que el movimiento urbano se desarrolle fundamentalmente en transporte público y bicicleta, lo cierto es que en el caso de que haya que utilizar vehículos privados éstos deben ser responsables y sostenibles. Hasta tal punto está evolucionando la ciudad que o son así o no serán. La introducción del permiso B1, limitado a estos vehículos, genera un cambio cultural en el uso urbano del vehículo mucho más razonable y adaptado a los nuevos tiempos”.

En lo relativo a la formación necesaria para su obtención, la Directiva no distingue entre la formación teórica del B y del B1 y deja al criterio de cada país el contenido del examen. Las dos entidades creen, respecto a ello, que “la formación teórica debe ser equivalente en el caso del permiso B1 o del B, mientras que para el examen práctico sí que es necesario realizar pruebas diferenciadas dado que los requisitos para hacer el examen práctico son diferentes en ambos casos”.