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Las eléctricas, obligadas a cambiar el nombre a grandes filiales para no confundir al cliente

La CNMC trabaja para obligar a las grandes compañías eléctricas a que cambien el nombre y el logotipo de algunas de sus grandes empresas de distribución y de comercialización para impedir que se provoque confusión entre los clientes y aquellas saquen partido en el negocio. Las propias legislaciones española y europea ya prevén esta circunstancia y obligan a no causar confusión con sus respectivas marcas y, por añadidura, en las informaciones que hacen llegar a sus clientes. Competencia está trabajando en una resolución que lo impida y fuerce a una distinción clara de nombres comerciales e imagen corporativa, en especial de las compañías con las que ofertan la tarifa en mercado libre y aquellas otras que lo hacen en el mercado regulado. También en el caso de las empresas que se dedican a distribución.

Esta circunstancia viene motivada también por el hecho de que más de la mitad de los clientes desconoce la diferencia entre distribuidora y comercializadora, y más de dos tercios de ellos también ignora si tiene contratada la tarifa regulada o la del mercado libre. De este desconocimiento supone la CNMC que las eléctricas resultan beneficiadas porque acaparan clientes allí donde se encargan de la distribución, que sí se gestiona en forma de monopolio. Y en parte lo hacen porque los clientes no pueden distinguir entre la empresa distribuidora y la comercializadora. Del mismo modo, también aprovecharían la confusión para trasvasar clientes desde la tarifa regulada hacia la del mercado libre, que es más rentable para ellas y más cara para los consumidores.

Endesa, Iberdrola, EDP o Viesgo sólo distinguen sus empresas por ese detalle final en el nombre, mientras que comparten sus respectivos logos e imágenes similares o iguales. Gas Natural Fenosa también lo hacía hasta ahora, aunque acaba de lanzar al mercado Naturgy, que se revela como su nueva marca para la comercialización. El año pasado también cambió la denominación de su filial de distribución de gas, que pasó a denominarse Nedgia desde entonces.

La resolución que prepara la CNMC sería de obligado cumplimiento para las compañías y es consecuencia también de varias denuncias recibidas desde diferentes organizaciones de consumidores durante los últimos años. En este momento está en fase de presentación de alegaciones por parte de las propias eléctricas y podría ser aprobada antes de que acabe este mes, aunque luego aquellas tendrán un plazo para cumplir con el mandato. El espíritu consiste en que el consumidor medio pueda identificar correctamente, no sólo la actividad que desempeña la empresa –distribución o comercialización de referencia-, sino también que no asocie equívocamente la marca de ambas sociedades pertenecientes al mismo grupo empresarial”.

Por eso no bastará con la inclusión de apellidos diferenciales a sus filiales, tal como ocurre ahora, porque ese hecho sigue induciendo a confusión. Sí será posible indicar en la marca de las filiales la pertenencia a un grupo, aunque siempre que dicha pertenencia sea indicada sin inducir a error. Tampoco podrán generar confusión con la imagen de marca, incluyendo palabras, letras, figuras o cualquier otra simbología análoga a la de otra de las empresas. Igualmente, las comunicaciones, la información en Internet o la atención telefónica deberá ser claramente diferenciada según la filial de la compañía de la que se trate.