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El sindicato UGT aboga por un Bono Social que llegue a más ciudadanos

UGT, Unión General de Trabajadores, quiere que se modifique el IPREM, el Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples, que pone el límite económico para que los ciudadanos puedan ser beneficiados por el Bono Social. El sindicato aprovecha la celebración de la Semana Europea de lucha contra la Pobreza Energética, que se inició ayer, para impulsar el desarrollo de la Estrategia Nacional Contra la Pobreza Energética 2019-2024 para cumplir con el objetivo de reducirla, al menos, un 25% en 2025. El IPREM lleva congelado desde 2017 y se sitúa en una cantidad de 537,84 euros. El objetivo es poder modificar el bono social energético (eléctrico y térmico) para que puedan beneficiarse del mismo más personas.

Desde el sindicato consideran que hay que actuar sobre los elementos que afectan a la pobreza energética en una triple vertiente: ingresos insuficientes, coste de la energía, e ineficiencia energética de los hogares. Además de lograr una política de rentas más redistributiva, estiman que es necesario modificar el bono social energético (eléctrico y térmico), en aspectos como el umbral de renta, o el sistema de financiación, para que se beneficien todos los que lo necesitan. En el caso del bono social térmico, consideran que se debería modificar su sistema de financiación, actualmente al arbitrio de los Presupuestos Generales del Estado, y establecer que sean las empresas energéticas las que asuman su coste, como ocurre actualmente con el bono social eléctrico.

Además, desde UGT consideran también un factor imprescindible el desarrollo de políticas energéticas que modifiquen la metodología de fijación del precio de la energía, haciéndola más transparente, que establezca precios asequibles, que esté dirigida a paliar la carga que supone la factura del hogar, y que tenga en cuenta a los grupos sociales vulnerables (consumidores con rentas bajas proclives a la pobreza energética)

Todo ello acompañado de una reforma fiscal que rebaje el IVA de la energía del 21% actual al 10%, por ser un bien esencial.

Finalmente, y para paliar el tercer factor, UGT considera necesario fomentar la eficiencia energética y el ahorro de energía en edificios, viviendas, y electrodomésticos. Para ello, hace falta información, formación y asesoramiento, con una mayor implicación de la responsabilidad social corporativa de las empresas energéticas, dirigidas a los consumidores en general, pero con una mayor orientación hacia las personas que sufren la pobreza energética y que tienen hogares más ineficientes y que, en la mayoría de los casos, tienen que elegir tristemente entre pagar la factura energética o alimentarse.