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Teresa Ribera, durante su comparecencia en la rueda de prensa

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico compareció en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros del pasado martes para explicar los pormenores que han llevado a la subida del recibo de la luz y subrayó que “ya estamos dejando atrás” la “escalada” de precios, cuyos motivos centró la borrasca Filomena y el temporal de frío y también debido a la normativa de la Unión Europea. En todo caso, no desveló que el Gobierno fuera a poner en marcha ninguna medida temporal, pero insistió en que España tendrá en 2022 el precio de la luz por debajo de los de países de su entorno como Francia o Alemania.

 

Ribera se escudó para la subida “en dos crisis meteorológicas consecutivas: la peor nevada en 100 años en Madrid, del 7 al 9 de enero, y después la enorme ola de frío, con la noche más fría en la capital desde 1963, que transformó la nieve en hielo el 12 de enero “de forma general, se ha podido atender la demanda récord de estos primeros quince días de enero”. Según la ministra, “los picos generados en estos días causan preocupación pero que son datos puntuales que pueden distorsionar la foto de conjunto”, y añadió que “lo importante es poder ver la tendencia, distanciarse para apreciar cuál es la incidencia real en nuestra factura. Es imprescindible tomar como referencia la evolución en el trimestre o en las anualidades”.

La ministra argumentó también que “el Gobierno ha adoptado más de 50 medidas de reforma del mercado, de planificación y de estrategia para acelerar la integración de renovables, el almacenamiento, el autoconsumo y la eficiencia energética, con el objetivo de reducir progresivamente la factura para los consumidores”, y subrayó la caída del precio desde 2018, que ha sido de “un 40 %”, antes de añadir que “la factura media ha bajado más de un 17 % y aspiramos a sumar una reducción adicional, una vez esté operativo el fondo de sostenibilidad del sistema eléctrico, que ciframos en torno al 13% de la factura final”.

Parte del problema ha consistido también en que “el gas de Argelia no llegaba al ritmo preciso por la alta demanda del mercado asiático”, y sostuvo que “Filomena nos ha enseñado que el cambio climático exige estar preparados y ser resilientes”. No obstante, “el operador del sistema de gas ha facilitado la activación inmediata de las reservas y la incorporación de nuevos suministros y el operador del sistema eléctrico ha estado atento 24 horas al día para prevenir incidentes”, explicó. Ribera achacó también el problema a la normativa europea porque “si los españoles pagan cada megawatio hora al precio del más caro en cada momento es porque así está regulado por imposición de la UE”.