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Tarifas eléctricas

El término fijo ya concentra casi la mitad de la factura de la luz: su peso sube del 29 % al 46 % en tres años

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El término fijo ya concentra casi la mitad de la factura de la luz: su peso sube del 29 % al 46 % en tres años
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La factura media de la luz es hoy un 16 % más baja que en enero de 2023, pero su estructura ha cambiado: el término fijo asociado a la potencia contratada ha pasado de representar menos de tres de cada diez euros del recibo a concentrar casi uno de cada dos euros. Así lo revela el último análisis elaborado por Hello Watt, un comparador energético, a partir de la evolución de las tarifas de las siete principales comercializadoras del mercado libre.

 

Este análisis revela que la potencia contratada ha pasado de representar el 28,9 % de la factura media de la luz en enero de 2023 al 45,6 % en junio de 2026 entre las siete principales comercializadoras del mercado libre. Aunque, en efecto, el recibo medio ha bajado un 16 % desde 2023, ese descenso se explica por una caída del 35 % en el coste de la energía; el importe mensual correspondiente a la potencia, en cambio, ha aumentado un 28 %. Este cambio penaliza especialmente a las segundas residencias y viviendas de uso ocasional, que soportan prácticamente el mismo coste fijo aunque apenas consuman electricidad.

Según el estudio, el importe mensual destinado al término fijo se ha incrementado desde los 18,67 euros de enero de 2023 hasta los 23,88 euros de junio de 2026. En cambio, el coste asociado a la energía consumida ha pasado de 43,51 a 28,49 euros mensuales. Esta evolución explica que, aunque el peso del término fijo sea cada vez mayor dentro de la factura, el recibo medio haya descendido de 62,18 a 52,36 euros al mes durante el periodo analizado.

Mientras el coste asociado al consumo de electricidad ha ido perdiendo peso en la factura eléctrica, la potencia contratada ha adquirido cada vez mayor relevancia dentro del recibo. La diferencia entre ambos conceptos es clave. El coste de la energía es variable y depende de la cantidad de electricidad que consume el hogar, al tiempo que la potencia contratada genera un coste fijo que se mantiene independientemente de cuánto se consuma y que puede reducirse ajustando la potencia a las necesidades reales de la vivienda o eligiendo una tarifa con un término fijo más bajo.