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Libertad para los precios de casación máximo y mínimo en el mercado eléctrico

Desde este martes 6 de julio, los precios de casación del mercado eléctrico en su vertiente de máximo y mínimo están liberalizados, de tal forma que las compañías pueden aplicar cualquier precio, incluso negativo. En la práctica se trata de una circunstancia excepcional, pero la medida tomada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia supone que se eliminan los límites de los precios por abajo y por arriba en el mercado mayorista de la electricidad. 

 

La norma se aplica en consonancia con el Reglamento 2019/943 de la Unión Europea, relativo al mercado interior de la electricidad y que establece que no debe haber límites en ambos valores de la escala para los precios al por mayor de la electricidad. De esta manera, en el mercado diario y en el precio que se marca de referencia para el día siguiente, a partir de ahora el valor mínimo será de -500 euros por megawatio hora, mientras el máximo alcanzará los 3.000 euros positivos por ese mismo megawatio hora. Hasta ahora estaba fijados respectivamente en 0 y 180 euros. El objetivo final consiste en armonizar el mercado mayorista de electricidad español con el resto de los mercados europeos.

No obstante, expertos del sector consideran muy improbable que los límites se excedan de lo habitual pese a esa supresión. En la actualidad el precio del megawatio hora lleva semanas en torno a los 100 euros, lo que ya es considerado un precio muy elevado y ha motivado medidas excepcionales por parte del Gobierno, como la bajada del IVA en la factura de la luz o la eliminación temporal de impuestos. En todo caso, esas posibles situaciones excepcionales podrían venir derivadas de una disminución desmesurada de la generación o, por el contrario, de registros excepcionales de sol y viento, que propicien una mayor entrada de las energías más económicas. Este factor ya se ha producido en determinados países, que han llegado a tener precios negativos de la energía, de tal forma que los productores y comercializadores tenían que pagar por venderla en determinadas horas. Además esta circunstancia sí puede favorecer e incentivar factores como el almacenamiento a través de baterías, que ahora mismo resulta todavía demasiado caro.

Sin embargo, la situación que se vive en España en la actualidad es más bien la contraria, con el precio de la factura eléctrica en sus máximos históricos, y así es previsible que continúe durante lo que queda de año. Este hecho ha llevado a que se haya elevado la demanda de gas, con el consiguiente incremento también de los precios, en el que también influye la reducción de suministro por parte de Rusia.