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La industria se revuelve contra las energéticas por la factura eléctrica

Como ya hiciera hace un par de meses frente a los elevados precios del gas, una buena parte de la industria española se ha puesto de acuerdo para expresar su queja en el mismo sentido con respecto a la factura eléctrica. En concreto, las asociaciones que agrupan a las industrias de los ámbitos del acero, el papel, los productos petrolíferos y también la industria química han solicitado a la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia que vaya aún más allá en su iniciativa para forzar una rebaja de las retribuciones que reciben las compañías de luz y gas. Y para ello aducen que pagan seis veces más que lo que las industrias homónimas pagan en otros países europeos, como es el caso de Alemania.

Se trata de una batalla larvada en la que compañías como Repsol, Cepsa, Acerinox o Ence mantienen un duelo con otras como Iberdrola, Endesa o Naturgy, lo que da una dimensión del nivel del enfrentamiento y de lo relevante para los primeros que resulta que la propia Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) mantenga una posición equidistante y no se ponga del lado de las segundas. En este sentido, la falta de confianza viene dada por unas recientes declaraciones del propio presidente de la Patronal, Antonio Garamendi, en la que se quejaba del impacto para las compañías energéticas en su cotización, tras el anuncio del plan previsto por la CNMC.

Las empresas firmantes consideran que el esfuerzo para reducir su factura eléctrica que llevan años intensificando no se ve recompensado por una política lo suficientemente restrictiva de las ventajas que reciben las compañías eléctricas. Aun así valoran positivamente las medidas esbozadas por la CNMC para reducir los peajes, que en el caso del sector industrial supone una rebaja superior al 13% en el caso de la electricidad.

Paralelamente a la solicitud, han pedido también reuniones con la cúpula de Competencia para hacer expresas sus quejas personalmente y lo que consideran una situación de “grave desventaja competitiva”. También creen que son las industrias las encargadas de acarrear los costes de esa retribución extra a las compañías suministradoras. Actualmente, la propuesta de la CNMC ha concluido ya el período de alegaciones.