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ejemplo de factura de electricidad para consumidor

El Gobierno había previsto que el precio de la electricidad se rebajase a lo largo del año después de que en 2017 la electricidad subiera un 31% y el recibo de la luz un 10%. Sin embargo y tras la subida en el mercado de futuros, la previsión se ha vuelto en contra del Ejecutivo y augura una importante subida antes de que concluya el ejercicio. Al final es presumible que acabe siendo uno de los años de mayor encarecimiento, sin que la climatología favorable surta efecto en sentido contrario. Precisamente ese fue un factor que favoreció el incremento de precios el año pasado porque cayó de gran manera la producción hidroeléctrica por la sequía y fue necesario acudir a las tecnologías más caras del mercado para generar electricidad. De este modo, el año terminó 2017 con un precio medio de 52,24 euros por megavatio hora (MWh).

En este 2018 la climatología sí ayuda, con una mayor producción de los embalses y de la eólica, que permiten contener los precios del pool pero, en cambio, ese efecto se ve neutralizado por el parón de dos nucleares durante algunos meses y por el incremento del gas natural y el carbón, debido a la subida del petróleo. El precio medio del mercado mayorista del mes de abril ha sido de 42,7 euros por MWh, un 6,2% más que en marzo. Pero en el mercado de futuros, los precios se han incrementado y se están cerrando contratos para la segunda mitad del año con precios superiores a los 60 euros MWh, mientras que los contratos anuales ya firmados para el próximo año alcanzan un máximo de 53,5 euros MWh. De esta forma, la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), que agrupa a casi una treintena de empresas con 82 factorías en España, augura que el precio medio del mercado eléctrico será el más caro en una década y alcanzará los 53,6 euros por MWh en 2018, un 2,6% por encima que el año pasado.

La evolución del precio de la energía supone algo más de un tercio del importe total del recibo de la luz que pagan los consumidores con tarifa regulada, mientras los peajes de acceso con cerca de la mitad del peso total del recibo y los impuestos –una quinta parte- suponen el resto. Por otro lado, la subida del precio de la electricidad supone un incremento directo del recibo final que pagan los más de 11 millones de consumidores acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, PVPC, pero también acaban repercutiendo con algún retraso mayor a los 14 millones que se encuentran en el mercado libre.