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La planificación de la subasta de renovables indigna a los sectores renovable y medioambiental

Las principales asociaciones empresariales del sector renovable, organizaciones medioambientales y entidades de la sociedad civil han lamentado que el Gobierno haya desoído nuevamente las propuestas conjuntas que hicieron llegar al Ministerio de Energía en noviembre sobre el diseño de la subasta de renovables, convocada para el 17 de mayo. Se trata de una subasta para la asignación de incentivos para 2.000 megavatios de capacidad de energía renovable (con opción de ampliación de otros 1.000 MW). “Las reglas, lejos de atender a la necesidad de alcanzar los objetivos de energías renovables, van en contra de su desarrollo lógico y reinciden en los errores de la última convocatoria”, afirman.

“Con esta nueva planificación el Ejecutivo hace una apuesta descarada por las grandes instalaciones y por los grupos financieros al aumentar a 200 MW el límite máximo de la cantidad que se puede ofertar en un tramo indivisible, frente a los 100MW de la propuesta inicial de la presente subasta”, añade el comunicado, que insiste en que el Gobierno, “desperdicia de nuevo una oportunidad de democratizar la energía al no apostar por la generación cercana al consumo ni por el deseo de la ciudadanía de fomentar el acceso a los pequeños productores y de abrir la participación en la subasta de nuevos actores”.

Además, el comunicado de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético asegura que “aunque el Gobierno dice que su prioridad absoluta es minimizar el coste para el sistema eléctrico, sin embargo, aprueba una subasta marginalista que iguala todas las ofertas al último y mayor precio ofertado”. También acusa a la subasta de “falsa neutralidad tecnológica, al no establecer subastas específicas por tecnologías y enfrentar a las renovables entre sí, ignorando su complementariedad y los importantes beneficios derivados de un mix renovable diversificado”.

Y concluye la crítica diciendo que “a pesar de no estar avalado por la mayoría del Parlamento, el Gobierno sigue apostando por favorecer a los grandes grupos empresariales y por convertir a las energías renovables, futuro de nuestra apuesta energética, en un producto financiero valorando más su capacidad para generar plusvalías que la de generar electricidad en condiciones de menor precio y en función de las necesidades del sistema”.

La propuesta de la Plataforma defiende que “el diseño de la subasta debe ser el resultado de un proceso de planificación que defina los objetivos de energía producida. Asimismo, el producto subastado ha de ser la energía que se compromete a generar el solicitante y el criterio de elección, el precio que éste oferta por producir esa energía, adjudicándose cada oferta al precio con el que se ha licitado. Los mecanismos de apoyo para la ejecución de los proyectos deberán ser flexibles y los proyectos a licitar deben disponer de tramitaciones previas y avales como garantía de ejecución”.