Aedive, Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, reunió la semana pasada a los medios de comunicación especializados en un encuentro que sirvió para resaltar la relevancia de la recarga pública de vehículos eléctricos en corriente alterna (AC), denominada también carga en baja potencia o carga lenta. La valoración que realizan desde la patronal de la movilidad eléctrica se basa en que una apuesta más decidida por este tipo de recarga en el entorno urbano, permitiría un mayor ritmo de adopción de la movilidad eléctrica, gracias a que se trata de la opción más económica y que permitiría acceder a la tecnología a quienes no disponen de plaza de parking propio.
Van más allá incluso y señalan “la infraestructura de recarga pública en AC es el elemento que falta para impulsar de manera definitiva la adopción mucho más generalizada del vehículo eléctrico, ya que acompaña los hábitos de la vida real de los conductores: el vehículo carga mientras el usuario hace otra actividad: en la oficina, en el gimnasio, en los complejos de ocio, en la compra, etc”, y aprovechan un lema que lo sintetiza de este modo, “coche aparcado, coche cargando”.
En este contexto, los ayuntamientos se revelan como una pieza clave para crear las condiciones necesarias para impulsar la recarga en alterna. Las ciudades de nuestro país no cuentan con la suficiente infraestructura para que una mayoría de usuarios pueda decantarse por la movilidad eléctrica. Desde Aedive apuntan que más de un 70 % de los ciudadanos no dispone de garaje propio ni opción de acceder a una plaza de aparcamiento, por lo que la recarga en el hogar no es posible. También añaden que “en otros países de la Unión Europea se ha conseguido una penetración mayor de la movilidad eléctrica gracias a un despliegue masivo de la recarga pública en AC”. Se trata de una opción que se localiza en calles y vías públicas, barrios y aparcamientos públicos y aporta ventajas como requerir menos inversiones en su puesta en marcha, necesitar menos potencia, resultar más sencilla de instalar y ser fácilmente escalable.

La recarga en AC no compite con la recarga ultrarrápida, se complementan
Javier Izquierdo, director técnico de Aedive, subrayó también que “no compite con la recarga ultrarrápida, sino que se complementan, además es más económica, predecible, eficiente y susceptible de aprovechar la energía renovable, porque se adapta mejor a la variabilidad de ésta y permite reducir picos de demanda”. La recarga en AC demanda entre 7 y 11 kW en baja tensión y con una gestión inteligente de la carga se puede programar en horas valle y de tarifa reducida, maximizando la integración de energía renovable y reduciendo el coste para el usuario final.
La convocatoria contó también con la participación de los máximos responsables en España de la firma Qwello, operador especializado en recarga urbana en AC con presencia en distintas ciudades europeas, que destacaron la importancia que la recarga en AC tiene para “democratizar la movilidad eléctrica”, y afirmaron que “la recarga en alterna se convierte en un facilitador real de la adopción del vehículo eléctrico”. También sostuvieron que “el dato clave que se ha constatado en las urbes europeas es que, cuando una ciudad alcanza la densidad crítica de 0,5 a 1 punto de carga en AC por cada 100 habitantes, las matriculaciones de vehículos eléctricos se disparan entre un 20 % y un 40 % anual. La infraestructura genera confianza y crea la demanda”.

El importe según los diferentes tipos de carga y en el caso de la gasolina
Durante el encuentro se presentaron también los datos sobre el coste del precio de la energía en función del tipo de carga, tanto en el caso de carga doméstica en AC, como de carga pública también en AC y de carga rápida, y todo ello comparado con el coste similar para un vehículo de combustión. El ejemplo utilizado se basa en el consumo necesario, de energía o de gasolina para recorrer 100 kilómetros, es decir 18,2 kWh y 5,7 litros de gasolina respectivamente. En el caso de la primera y con datos ofrecidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, sería de 0,16 euros por cada kWh, es decir un total de 2,91 euros en 100 kilómetros. Mientras que en la carga AC de carácter público se eleva a 0,20 euros por cada kWh, es decir 3,64 euros por cada 100 kilómetros recorridos. El importe se encarece notablemente para la carga DC, también pública, que asciende a 0,46 euros por cada kWh, es decir 8,36 euros en la centena de kilómetros. Por último, en los vehículos de combustión, ese mismo importe sería de 1,57 euros por litro, es decir 8.94 euros a los 100 kilómetros.














































