Esta es la conclusión de un análisis elaborado por Roland Berger para la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos, Ganvam, y así se puso de manifiesto en la jornada “El papel del vehículo de ocasión eléctrico en la transición energética” organizada la semana pasada en el marco del Salón del Vehículo de Ocasión y Seminuevo, en Ifema en Madrid. Sólo el 7 % del parque español de vehículos será neutro en carbono en 2030 al ritmo actual, lo que supondrá situarse alrededor de los dos millones de unidades, frente a los cinco millones previstos por el Gobierno.

 

Si bien la demanda de vehículos electrificados registra una tendencia al alza, es necesario incluir “elementos aceleradores” para cumplir con la senda de la descarbonización prevista. Según Ganvam, para 2030 las matriculaciones de eléctricos e híbridos enchufables se multiplicarán por más de cinco con respecto a la actualidad, pero representarán todavía el 27 % del total. Durante la inauguración de la jornada, el delegado del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, incidió en la importancia de llevar a cabo una transición más justa en términos sociales, en un momento en el que la movilidad sostenible es el reto de todas las ciudades.

 

Con las ventas de turismos eléctricos de ocasión subiendo un 200 % hasta mayo respecto al 2019, el sector de la movilidad -representado por Ganvam, la Asociación Española de Renting, Aer, y la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, Aedive- cree necesario incluir al usado eléctrico en los planes de incentivo, coincidiendo en que los objetivos de neutralidad climática para 2050, cuyo reto ambicioso consideran viable “si la estrategia se hace de forma coordinada y sin dejar a nadie fuera”.

Pero también consideran imprescindible impulsar el “necesario despliegue de la red de recarga. Para ello valoran sobre todo “la eliminación de las trabas administrativas que lastran el desarrollo, sobre todo, de aquellos puntos que no requieren inversión pública”. En este sentido abogan por “aprovechar la capilaridad de concesionarios y talleres para impulsar la red de recarga”, porque consideran que “hace falta desplegar alrededor de 90.000 puntos en dos años para alcanzar el objetivo de 100.000 cargadores públicos en 2023”. Conseguir que cada taller cuente con un punto de recarga, “no solo ayudaría a reforzar el tejido productivo y el mantenimiento del empleo, sino que permitiría acelerar la capilaridad de la red de infraestructuras en más de 40.000 puntos”. La movilidad eléctrica supone una oportunidad de negocio para concesionarios y talleres, porque ellos son el nexo para trasladar estas soluciones de movilidad al conjunto de la ciudadanía, pero también el secretó de su éxito reside en rodearse de los partners especialistas que les complementen en estos aspectos.