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Feníe Energía alcanza los 440.000 clientes como líder de las comercializadoras independientes

Feníe Energía celebró la pasada semana su Junta General de Accionistas y constató las cifras de crecimiento del pasado 2020, con 35.000 nuevos contratos que suponen a la compañía alcanzar “la cifra récord de 440.000 clientes, consolidando su posición de liderazgo”. Así lo anunció su Consejo de Administración durante la reunión, que aprobó un reparto de dividendos de 3,2 millones entre sus más de 3.000 accionistas, lo que equivale a 125 euros brutos por acción.

 

La compañía comercializadora cerró el ejercicio con un resultado neto de 7,3 millones de euros que, su directora general, Paula Román, justificó en “la capacidad de su red de agentes energéticos y empleados para asumir los retos que nos impuso la pandemia en un tiempo récord” así como “al proceso de transformación y digitalización que hemos emprendido en la compañía”. Por su parte, el presidente de Feníe Energía, Jaume Fornés, afirmó que “somos un modelo de éxito en el sector, con una estrategia diferencial, un sector que está viviendo momentos de vaivenes y cambios de control, pero esta compañía es la compañía de los instaladores, dueña de su destino y con el poder y energía suficiente para liderar nuestros sueños”.

Asentar esa “posición de liderazgo en el mercado” es uno de los objetivos para el futuro, así como “continuar avanzando por la senda de la transición energética como pilar fundamental” de su modelo. El propio Fornés lo definió como “nuestra responsabilidad ser protagonistas del cambio hacia un modelo energético más limpio, justo y sostenible”. En esta línea, la compañía trabaja en diferentes vías de alianzas estratégicas para ser “cada vez más competitivos”. Google o Accenture son ejemplos de multinacionales con las que trabaja para acometer el proceso de digitalización, así como también con los principales fabricantes de vehículos eléctricos para la infraestructura de los puntos de recarga de vehículo eléctrico.

 

El reto frente a la pandemia

Al inicio del Estado de Alarma, Feníe Energía activó un plan de contingencia para su agentes y clientes que ayudase a mitigar las consecuencias del confinamiento y el cese de la actividad. De este modo suspendió los cortes de suministro por impago, aplicó la gratuidad en el cambio de potencia contratada y prorrogó el pago de facturas de clientes en situación de vulnerabilidad, entre otras medidas. Jaume Fornés quiso recordar también a agentes fallecidos víctimas del COVID-19, y citó también al expresidente Sergio Pomar, también fallecido hace menos de un año. La compañía ha aumentado su plantilla en este periodo y aprovechó para implantar el teletrabajo, “en tan solo una semana”.

 

Impulso a la lucha contra la despoblación

Entre las apuestas estratégicas, la junta sirvió también para exponer líneas de trabajo en cuestiones como la implantación de nuevas políticas corporativas, la cohesión de sus órganos de gobierno o el fortalecimiento de las alianzas con la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones de España, Fenie, y las asociaciones que la integran.

Asimismo, la compañía ha colocado a “la despoblación como palanca de responsabilidad social corporativa”. En colaboración con la Cadena Ser impulsa los foros de “La España Vaciada”, para poner el énfasis en las oportunidades que ofrece la transición energética para el desarrollo económico de las regiones que sufren las consecuencias de la despoblación. Paula Román considera que es parte del ADN de la empresa “el impulso de las economías locales”, sobre todo porque está compuesta por cientos de pymes “que desarrollan su labor en estos territorios, impulsan su economía, crean empleo y contribuyen a garantizar los servicios para el establecimiento de otras empresas”.