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Apiem recuerda la necesidad de instalar diferenciales eléctricos como “seguro de vida”

Tras el suceso ocurrido recientemente en una piscina de la ciudad de Córdoba, que provocó la muerte de un joven electrocutado, desde la Asociación Profesional de Instaladores Eléctricos y de Telecomunicaciones de Madrid recomiendan una vez más contar siempre con diferenciales eléctricos en todas las instalaciones eléctricas porque son “un seguro de vida”. En este caso también, Apiem añade la necesidad de contar con una red equipotencial de las partes metálicas anejas a la piscina que permitiera derivar la corriente eléctrica en caso de fuga. También el pasado mes de mayo, un hombre moría electrocutado en Sabadell mientras se duchaba en su domicilio.

Según la versión aparecida en los medios de comunicación, el joven podría haber muerto accidentalmente tras tocar un cable suelto que se encontraba en la zona de la depuradora de la piscina familiar. Aunque aún no existe versión oficial de los peritos, en Apiem consideran que “de confirmarse este punto” añaden, “también hay que tener en cuenta que los cuartos de las depuradoras suelen encontrarse en malas condiciones de humedad, a lo que hay que sumar que el cloro y los productos de mantenimiento de las piscinas liberan vapores que pueden corroer el material eléctrico”.

Respecto a los beneficios del diferencial, la asociación explica que “es un elemento que controla la intensidad de la corriente eléctrica. Toda la intensidad que sale por un cable vuelve por el otro, si en un momento determinado, dentro de la vivienda o de la instalación, hay una fuga de un solo cable, ese diferencial al notar que lo que sale no es igual a lo que entra, se dispara y la corriente eléctrica se corta. Si sale un amperio, lo normal es que vuelva un amperio; si sale un amperio y vuelve 0.90, esa diferencia de 0.10 la detecta el diferencial y corta la corriente”. Y puntualizan también que “existen instalaciones antiguas que se realizaron sin interruptores diferenciales eléctricos y actuaciones inconscientes de personas que conectaban uno de los cables con el fin de poner potenciales ajenos al suministro legal, así como permutaciones de la fase por el neutro cuando hay fugas de corriente en circuitos monofásicos. En definitiva, prácticas temerarias por personas no profesionales y legalmente habilitadas que se dedican a la realización de chapuzas y averías”.

Apiem aprovecha también para recomendar “siempre” la contratación de un instalador eléctrico autorizado como garantía de servicios de calidad y de seguridad para los usuarios finales. Y anima también a los instaladores “a acreditarse de forma y contar con un carné certificado, ya que es una herramienta que proporciona al instalador transparencia en la gestión de sus servicios de cara al cliente. Además, al usuario final le aporta la seguridad de que una empresa instaladora autorizada por la Comunidad de Madrid realizará cualquier modificación en la instalación eléctrica o de telecomunicaciones de su vivienda”.