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Economía

Opciones de desgravación para autónomos

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Los autónomos tienen opciones de desgravación dependiendo de su actividad

Una de las preguntas recurrentes que se efectúa a los asesores fiscales en estos meses suele tener que ver con las bonificaciones que pueden obtener en cuanto a desgravación los trabajadores autónomos. Lo habitual es que no sepan con certeza si muchos de los gastos de su actividad son deducibles o no. Y la respuesta en muchos casos referentes a profesiones liberales suele ser una negativa por parte de los asesores, porque sus mayores ámbitos de desgravación están limitados al material de trabajo, la factura telefónica y no mucho más, porque los gastos de vivienda, si es que ésta se usa como oficina, son difíciles de justificar ante Hacienda. El primer consejo de los asesores tiene que ver con guardar todas las facturas y recibos, por si acaso son desgravables, aunque lo mejor es ser cauto que pasarse en exceso y arriesgarse a una inspección.

Con respecto a la vivienda, un autónomo puede deducirse parte de los gastos (hasta el 50%, si vive solo; hasta el 25% si viven dos) pero antes debe haber dado de alta previamente la dirección en el Censo de Empresarios. El coche, por ejemplo, sólo se admite su desgravación total para quienes se dediquen al transporte. En caso contrario, lo lógico es no sobrepasar el 50% de la cantidad total. Si el vehículo está en renting, sí puede desgravarse la totalidad de las cuotas de ese ejercicio. Algo parecido ocurre con los desplazamientos y las estancias en hoteles, que son desgravables, mejor si se trata de días laborables, porque en caso contrario habría que justificar la condición laboral del viaje o la estancia. Para el material de oficina y equipos son necesarias siempre las facturas de la inversión.

El autónomo puede desgravarse también servicios profesionales que haya abonado, así como cuotas de colegios, sindicatos, asistencia a congresos, etc. También se puede desgravar intereses de préstamos, recargos por aplazamientos y seguros de salud, hasta 500 euros. Los impuestos no estatales son desgravables si tienen que ver con la actividad desarrollada, mientras que también las cotizaciones que tienen que ver con la contratación de personal. Desde este año también pueden deducirse el 50% de las aportaciones por contingencias comunes a las mutualidades de previsión fiscal, así como gastos de formación o de indemnizaciones.