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comercialización de energía eléctrica

Hace unos meses informábamos de la trama de comercializadoras eléctricas que habían defraudado al sistema eléctrico utilizando los mecanismos de pagos por capacidad y defraudando el pago de IVA y al mercado eléctrico. Pues bien, hace un par de semanas que el empresario Estaban Roig Padrosa ingresó en la cárcel por dichas acciones ilegales, cumpliendo con la sentencia que dictó el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, en dicho auto se le considera responsable de una trama empresarial que utilizando la comercialización de electricidad ha acabado defraudando unos 61,1 millones de euros y presuntamente ha ayudado a blanquear unos 33,2 millones de euros.

Conforme al auto, el juez considera que hay motivos basatntes para creer que existe un delito continuo de estafa, blanqueo de capitales, organización criminal y delito contra la Hacienda Pública. Tras investigar los hechos y la toma de declaraciones a otros investigados (anteriormente imputados) el juez ha concluido que se había diseñado un entramadao empresarial para la estafa a los proveedores del suministro eléctrico mediante la interposición de empresas pantalla, todo ello desde el año 2010 hasta 2017 conforme a la investigación que se ha ido realizando.

Los hechos acaecidos son muy graves, pues son delitos graves contra la Hacienda Pública, y frente a la posibilidad de fuga y destrucción de pruebas, el principal cabecilla ha sido internado en prisión provisional sin fianza. De los 33,2 millones desviados para el blanqueo, se dividieron en dos entramados diferentes con un desvío estimado de 14,7 millones y de 18,5 millones que se enviaron a una sociedad que actuaba como unión entre las dos ramas de la trama de desvío que hacía de centro para el reparto entre otras sociedades.

La organización criminal utilizaba como bases de operaciones Madrid y Barcelona, mientras la sede madrileña se dedicaba a la obtención de beneficios a través de la falseación del mercado eléctrico mediante la comercialización de energía eléctrica con empresas piratas que no se pagaba a los proveedores. Mientras que las empresas catalanas se dedicaban a gestionar los fondos procedentes de la trama madrileña para blanqearlo.