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El sector de la construcción lidera el índice de morosidad en 2020 con 23.840 millones de euros

La pandemia está afectando a la práctica totalidad de los sectores de la economía española aunque a algunas áreas mucho más que a otras. En 2020, un total de 4.097 negocios se declararon en concurso de acreedores, un 14,4 % menos que en 2019 según datos del INE.

 

Gracias a las moratorias de pagos aprobadas por el Gobierno (hasta finales de 2021), esta cifra se ha contenido este año. Aun así hay sectores donde estas medidas paliativas no han conseguido frenar la profunda crisis financiera. Los tres sectores más afectados han sido el comercio, con 840 empresas en concurso de acreedores, la industria (496) y la construcción, con 492 compañías en concurso. En relación al número de empresas disueltas, el sector de la construcción también sale mal parado con un total de 443 empresas disueltas en febrero de 2021, de un total de 2.501 compañías (el 17,7 %) según datos del INE. Solo superado por el sector comercio, con 498 empresas liquidadas.

Los problemas de liquidez de las constructoras afectan seriamente a sus proveedores, que a su vez se ven ahogados por el aumento de los precios de las materias primas consecuencia de la pandemia. La licitación de obra pública ha descendido un 23 % y, en el caso de la de la Administración General del Estado, ese descenso se eleva al 50,8%, según Seopan. Pese a que en el primer semestre de 2020 la construcción redujo su plazo medio de pago un 5 %, hasta los 270 días, el sector sigue liderando los índices de morosidad. La construcción repite, también, como el sector que presenta un periodo de cobro más largo, alcanzando los 106 días de media, un 6 % más que en 2019 según datos de la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM). Pese a ello, la morosidad de las empresas del sector se redujo un 7 % en el primer semestre de 2020, hasta situarse en los 23.840 millones de euros.

 

Solvencia de los clientes

El aumento de los precios de las materias primas, un 60 % la madera, un 40 % metales como el acero o el aluminio, o un 30 % los plásticos, también complican mucho la situación. Los fabricantes cuidan mucho sus relaciones comerciales y ahora deben centrarse exclusivamente en su core business, desarrollar su negocio lo mejor posible y confiar a agentes externos experimentados las problemáticas que puedan surgir con la información o solvencia de sus clientes y los posibles impagos.