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Tarifas eléctricas

El Congreso quiere limitar el exceso de potencia contratada del que se benefician las eléctricas

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Iberdola está ofertando a clientes que ya disponen de contador digital

A partir de una proposición de ley de Esquerra Republicana de Catalunya, ERC, el Congreso de los Diputados está iniciando los trámites para evitar que las eléctricas se aprovechen del cobro a los usuarios del sistema eléctrico por una potencia instalada que excede en buena parte del año las necesidades que tienen. Este es uno de los negocios encubiertos que disfrutan las compañías eléctricas y podrá impedirse si la iniciativa consigue los apoyos que negocio, en concreto los del Podemos, Ciudadanos y el Partido Nacionalista Vasco. En la actualidad, los clientes pueden efectuar el cambio de potencia, pero la duración de cada contrato debe ser de al menos un año, un detalle que cambiaría con la nueva norma.

La proposición no de ley, no obstante, tendrá que prosperar en esa negociación y luego será el nuevo ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, quien tenga que intentar conjugar los intereses de la industria y los de las compañías eléctricas, enfrentados en este sentido.  Gracias a ello, los abonados podrían cambiar estacionalmente la potencia de sus contratos, de tal manera que ésta se actualice en función de la época del año para todos los elementos del consumo, lo que permitirá adecuar la potencia a las necesidades reales.

El objetivo final de la iniciativa es que empresas y particulares puedan adaptar mejor sus necesidades de energía y conseguir precios más ajustados a sus demandas. Todo ello en un momento en el que el coste energético supone un lastre enorme para las pymes y las familias y perjudica claramente a la competitividad de las primeras y la economía de las segundas. Así lo justifican fuentes del partido firmante de la iniciativa. Además, una ventaja añadida sería el empleo de los nuevos contadores digitales para que el cambio se lleve a cabo a distancia por las propias compañías y en beneficio de los consumidores.

Se trata de plantear un nuevo contrato para adaptarse a una demanda que ya existe, pero que actualmente no es contemplada por las compañías eléctricas. Lo previsible es que la patronal de estas últimas, Unesa, oponga toda su resistencia para que el cambio se consume finalmente.