Energías renovables
Un estudio analiza el impacto socioeconómico que producen localmente las inversiones en fotovoltaica
El estudio sobre Impactos Socioeconómicos Locales de la Energía Solar Fotovoltaica ha sido presentado este martes 3 de febrero por el profesor Andrés Walliser, durante la celebración de la Cuarta Jornada de Sostenibilidad y Biodiversidad en plantas fotovoltaicas, organizada por Unef, Unión Española Fotovoltaica, en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados, en Madrid. La jornada, que ha contado con la apertura del secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha puesto de manifiesto cómo las instalaciones de paneles solares pueden mejorar la biodiversidad de los espacios en los que se ubican e incluso suponer espacios de regeneración animal y vegetal.
Precisamente Morán hizo referencia a que “la tecnología fotovoltaica es una de las que menos impacto producen en la biodiversidad” y se refirió también a la “necesidad de poner en marcha procesos de reciclaje de los residuos que generan las plantas”. José Donoso, director general de Unef, puso el énfasis en el esfuerzo y el compromiso con la sostenibilidad de las propias instalaciones, que se manifiesta en datos como que “72 plantas ya han sido certificadas, 15 de ellas lo han hecho recientemente y otras 22 permanecen actualmente en estudio”.
El estudio que mide el impacto en las comunidades locales de las instalaciones fotovoltaicas se centra en las principales variables de interés desde el punto de vista socioeconómico: el mercado de trabajo, la demografía, la actividad económica local, la renta de sus habitantes y las finanzas municipales. La metodología de estudio que se ha empleado se ha basado en la comparación entre municipios con y sin inversiones en energía solar fotovoltaica y, en estos últimos, la situación previa y posterior a la construcción de las instalaciones. Para el análisis se han utilizado siete poblaciones de la geografía española: Fuente Álamo y Totana, en Murcia; Alcázar de San Juan, en Ciudad Real; Escatrón, en Zaragoza; Bienvenida, en Badajoz; Carmona, en Sevilla; y Tordesillas, en Valladolid. Para llevarlo a cabo se han llevado a cabo un total de 28 entrevistas en profundidad a actores locales y supralocales y los resultados se han estructurado según el impacto socioeconómico y el tejido empresarial, el impacto medioambiental, la gobernanza y la percepción social. En la muestra intervienen un total de ocho empresas desarrolladoras, diez entidades de administración local, cuatro grupos ecologistas y seis asociaciones locales.
Impacto en el empleo, la demografía o el precio de la vivienda
En lo que se refiere al impacto en el mercado laboral, el estudio concluye un aumento promedio de entre el 7 y el 13 % en el empleo total, con efectos más fuertes en municipios pequeños y un impacto más significativo en la fase de construcción del proyecto. A su vez, el desempleo se reduce entre el 1 y el 1,8 %, con efectos en múltiples sectores, como la industria, los servicios o la agricultura, que van más allá del mero periodo de construcción de la instalación.
En relación con la demografía, se obtienen incrementos de la población total y activa de entre el 2,5 y el 8 %, y la atracción de nuevos residentes va más allá de la fase constructiva, con un incremento también de entre el 2 y el 3 % de las empresas registradas, en ámbitos como la construcción, la agricultura o la hostelería. También se percibe un incremento medio del precio de la vivienda de entre el 3 y el 4 % y un aumento de entre el 0,6 y el 0,8 % de la renta per cápita neta.
El impacto medioambiental tiene un carácter cualitativo y es “relativamente bajo y gestionable comparado con otras tecnologías de generación de energía”. La preocupación principal tiene que ver con la ocupación de suelo y la alteración del paisaje tradicional, pero el impacto visual se acepta en función de los beneficios económicos que comporta la instalación. En cuanto a las medidas compensatorias se basan en la plantación de especies autóctonas y las barreras vegetales y el consenso se centra en aspectos como evitar los espacios protegidos y definir zonas de exclusión.
Impacto en las finanzas municipales
Los beneficios del impacto socioeconómico y para el tejido empresarial se centran en el empleo, mayores durante la construcción, los la diversificación económica que proporciona la apertura a nuevas actividades o el compromiso empresarial hacia modelos más sostenibles. Y también muy especialmente en las finanzas municipales, cuyos ingresos crecen más de un 11 %, en impuestos como el IBI o el ICIO, también se incrementa el gasto público entre un 4,4 y un 9.5 %, se invierte en nuevas infraestructuras y servicios y se logra reducir la deuda. Por contrario los retos se centran en la innovación y en nuevas prácticas como la agrovoltaica o las comunidades energéticas locales, así como también en una distribución equitativa de los beneficios y la planificación de las inversiones. También lo es la mejora de procesos participativos de la propia comunidad.
Por último, con respecto a la percepción social, la actitud general hacia la fotovoltaica es positiva y se asocia a modernización y diversificación económica, aunque esa aceptación es mayor en aquellos municipios con algún tipo de tradición vinculada a la energía. Existe consenso en cuanto a la necesidad de una transición energética sostenible y la necesidad de una mayor participación ciudadana, y las críticas se enfocan a cuestiones como la falta de información y la distribución de los beneficios y también a la percepción de que algunas empresas operan de forma impersonal.
