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Teresa Ribera, vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Energética y el Reto Demográfico

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha subrayado la necesidad de avanzar rápidamente en el proceso de descarbonización y acelerar la transición energética y el despliegue de las energías renovables, “si no aceleramos nuestros procesos de transición energética y apostamos por la eficiencia y por las renovables, podemos volver a vivir cuellos de botella como los que se están sufriendo en este momento o, incluso, desgraciadamente, regresiones puntuales que nos hacen pensar de nuevo en el retorno a los combustibles fósiles más pesados, más intensivos de CO2”, subrayó durante la Asamblea de Irena, Asociación Internacional de las Energías Renovables.

 

Para Ribera, las claves residen en el “apetito inversor” que vivimos en la actualidad, en el desarrollo de “las comunidades energéticas locales y el despliegue masivo de techos solares o de soluciones renovables asociadas a la penetración creciente de la movilidad eléctrica” y pide “no dejarnos llevar por otros derroteros en este momento”. También subrayó que “hemos vivido con enorme satisfacción el hecho de que la presencia de energías renovables, y eólica, no haya dejado de crecer”, pero teniendo en cuenta las tensiones que ha generado la recuperación, como la escasez de las materias primas y los problemas con su suministro, así como el pulso generado en mercado como el del gas, “es ocasión, por tanto, de hacer un llamamiento al despliegue masivo, generalizado, ágil, rápido, por encima incluso de lo que teníamos programado en materia de transición energética, en materia de penetración de energías renovables”.

En este sentido, Ribera considera que hay que perseverar, “sigamos estando un paso por delante y demos un salto hacia la senda de los 1,5 grados, un objetivo del Acuerdo de París consistente en propiciar la reducción de la temperatura mundial en 1,5 grados centígrados y las emisiones de CO2 a cero para 2050. En 2020, el mundo instaló más de 260 gigavatios de capacidad renovables, de tal forma que la aumentó casi un 50 % respecto al año anterior. Según Irena, la transformación del sector energético estaría en condiciones de generar para el año 2050, unos 122 millones de empleos en todo el mundo, más de un tercio de los cuales estarían directamente relacionados con el sector.