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Propuestas de la Fundación Renovables para las nuevas subastas de energía

La Fundación Renovables propone un nuevo diseño de las subastas, de acuerdo al criterio del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, y con el objetivo de “abandonar completamente el modelo de las que se hicieron el año 2016 y 2017”. Las razones que esgrimen para ese total abandono son ”no suponer la incorporación del potencial de reducción de precios de generación, no ser 100 % ejecutables y no incorporar la diversidad de actores y tamaños”. Para la Fundación, “las subastas deben ser de energía, responder a una planificación energética previa, no neutrales tecnológicamente hablando, no marginalistas, tener un desarrollo administrativo mínimo y contener cláusulas anti especulación”.  Además consideran que el acceso a la red eléctrica “no se puede convertir en una barrera de entrada para el desarrollo competitivo de las subastas”.

En su argumentación consideran también que “el carácter marginalista de la subasta y el establecimiento de suelos de precio garantizados para todos los proyectos ha incrementado la especulación, negociándose la venta de las iniciativas en proyecto entre los 60.000 y 250.000 euros el megavatio (MW) según declaraciones de los máximos responsables del sector eléctrico tradicional”. Aunque valoran positivamente el nuevo Real Decreto-ley 23/2020, también lo consideran “poco exigente” respecto a la posibilidad de mantenimiento de los derechos de acceso y conexión en el caso de iniciativas que no han alcanzado durante el tiempo transcurrido avance administrativo significativo. Eso es lo que ha convertido el acceso a red en un bien escaso que limita la competitividad de las subastas y lo que perjudica, por tanto, a que se incorporen y participen nuevos actores y pequeños proyectos.

Una vez producido el debate de expertos y las conclusiones de la jornada que celebraron el pasado 17 de junio, la Fundación Renovables plantea su propuesta con 7 puntos esenciales:

  1. Deben responder a una planificación energética previa con objetivos vinculantes establecidos de antemano. Para asegurar que se llevan a cabo, son necesarios períodos establecidos para la presentación de las ofertas y la realización de los proyectos.
  2. Subasta de energía por tecnología, con un precio finalista para cada propuesta según su oferta, es decir, abandono del marginalismo en la subasta. El uso de fórmulas marginalistas para la adjudicación hace que se pierda el criterio de competitividad en el desarrollo, provocando, como en las últimas subastas, que el volumen subastado final sea superior a la inicial. El mecanismo de adjudicación debe ser mediante «pay-as-bid».
  3. El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico deberá encargarse de la gestión de las subastas, bajo la supervisión de la CNMC. A la hora de valorar las ofertas se deben tener en cuenta tres aspectos fundamentales: coste, seguridad de ejecución y sostenibilidad o externalidades que dan valor al proyecto.
  4. Elementos adicionales que sirvan para adecuar su desarrollo, como, por ejemplo: exigir un desarrollo administrativo mínimo de los proyectos para poder acceder a la subasta y la obligatoriedad de la presentación de garantías por parte de los ofertantes con el fin de cubrir todos los elementos de riesgo.
  5. Es necesario establecer limitaciones de transmisión de derechos de instalaciones no finalizadas y establecimientos de gravámenes del valor para evitar la transmisión de actos administrativos. Así, se deben establecer requisitos y penalizaciones que impidan que se produzcan incumplimientos
  6. La subasta debe contar con la incorporación de tramos para la generación distribuida y agentes específicos en función de factores geográficos: ciudades, asociaciones, zonas deprimidas o en reestructuración industrial como, por ejemplo, contrapartidas por el cierre de minería, centrales, zonas medioambientalmente a recuperar, etc.
  7. El precio no debe ser el único elemento que se debe considerar. Las energías renovables, por su carácter diversificado y distribuido, tienen beneficios inducidos que es necesario considerar en el establecimiento tanto de los parámetros de corrección de la oferta como en el establecimiento de bloques para apoyar los distintos conceptos.

 

La competitividad de las energías renovables y su efectividad en la lucha contra el cambio climático ha obligado a fijar para ellas objetivos más ambiciosos de penetración, así como de reducción de emisiones en los distintos países de la Unión Europea y, por supuesto, disminuir el coste del kWh a través de la incorporación de generación renovable en el sistema eléctrico. La subasta facilita la kconsecución de esos objetivos.