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El uso de calefacciones de aerotermia reduciría a la mitad la contaminación en Madrid

Según un estudio elaborado por Toshiba, fabricante de equipos de climatización, la utilización de sistemas de calefacción basados en tecnología de aerotermia o bomba de calor podría reducir los actuales niveles de contaminación de Madrid en más de un 50% o, lo que es lo mismo, eliminaría de la atmósfera tanto CO2 como el que producen más del triple de los vehículos convencionales que actualmente circulan por la capital.

Por el contrario, las calderas de combustión que utilizan combustibles fósiles, como el gas natural y el gasoil principalmente, son responsables del 56% de la contaminación por CO2 que sufre Madrid y que han llevado al Ayuntamiento de la capital, durante los últimos meses, a activar en diferentes fases su Protocolo de Alta Contaminación y, desde el pasado viernes, a la entrada en vigor del proyecto Madrid Central, para dificultar el acceso de los vehículos al centro de la ciudad.

La sustitución de estos equipos por sistemas de calefacción por aerotermia, basados en la bomba de calor, supondría un respaldo a los planes de descarbonización que propugna la Unión Europea en sus políticas energéticas y medioambientales. La Directiva 2009/28/CE de la UE de 2009 identifica la aerotermia como una energía renovable para la producción de agua caliente sanitaria (ACS), calefacción y refrigeración capaz de cumplir con los Objetivos 20/20/20 que la Unión Europea ha fijado para 2020 frente al cambio climático: promover las energías renovables hasta el 20%, ahorrar el 20% del consumo de energía mediante una mayor eficiencia energética y reducir las emisiones de dióxido de carbono en la misma proporción.

Además, un estudio comparativo también de Toshiba concluye que la aerotermia permite calentar los hogares con un coste, como mínimo, al menos un 25% más barato que el gas natural y un 50% inferior si se compara con los costes de calentar las viviendas con calderas de gasóleo. La aerotermia es una tecnología limpia que extrae hasta un 77% de la energía del aire para calefacción en invierno, refrigeración en verano y, si se desea, agua caliente. Produce más energía de la que consume, de tal forma que un equipo que aporte 4,5 kW de potencia calorífica sólo consumiría 1 kW de electricidad.