El almacenamiento energético distribuido como aliado para la electromovilidad en España

Nuestro país se enfrenta a una paradoja energética: la transición hacia la electromovilidad se está acelerando -con más de 54.700 puntos de recarga públicos ya en funcionamiento y una demanda creciente en los sectores de logística, flotas y retail-, pero la red eléctrica local no siempre puede seguir ese ritmo.

 

Según los mapas de capacidad publicados el pasado mes de febrero por Red Eléctrica, el 75 % de los nudos de la red de transporte española ya no cuentan con capacidad disponible para nueva demanda, lo que da una idea precisa sobre que el cuello de botella ahora mismo no se sitúa en la generación de electricidad, sino en lo que se conoce como “la última milla eléctrica”.

El Gobierno aprobó en noviembre de 2025 un Real Decreto destinado a acortar los tiempos de respuesta de las distribuidoras eléctricas, en el que establece plazos máximos de entre 5 y 80 días según la complejidad de cada actuación. Se trata de plazos que, incluso en sus escenarios más favorables, condicionan la velocidad real de cualquier proyecto de electrificación que requiera de potencia adicional de red. Diversos expertos consideran que “en esa brecha entre la demanda actual y la infraestructura del futuro, el almacenamiento distribuido emerge como solución inteligente”, y añaden que es “actualmente la respuesta más rápida y económica frente al incremento de carga ultrarrápida para el transporte y la electromovilidad y las nuevas necesidades de potencia cerca del consumo”. Así lo afirman desde la firma fabricante de infraestructura de recarga XCharge, que cuenta con soluciones que combinan almacenamiento y recarga rápida.

 

El almacenamiento energético como solución

El almacenamiento distribuido actúa como un regulador de tensión entre la red existente y la nueva demanda. Al almacenar energía en horas valle y liberarla en los momentos de mayor consumo, reduce los picos de demanda eléctrica que obligan a reforzar instalaciones, permite habilitar servicios de recarga rápida con conexiones convencionales y aplaza o evita inversiones en ampliación de red. En nuestro país, el almacenamiento energético avanza con fuerza, pero el impulso actual sigue muy concentrado en proyectos a gran escala: el MITECO ha adjudicado 818,3 millones de euros a 126 iniciativas que añadirán 2,2 GW de potencia y 9,4 GWh de capacidad antes de 2029. Desde la firma señalan también que “la mayor parte del esfuerzo inversor sigue concentrado en el segmento utility. El verdadero problema no es si hay suficiente electricidad en España, sino si la red local puede entregarla donde y cuando se necesita. Y el almacenamiento distribuido, orientado a la demanda y a la estabilización de la red local, constituye una gran oportunidad para acelerar la electromovilidad.