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Energía

Las cinco medidas que plantea la Comisión Europea para abaratar los precios energéticos

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Las cinco medidas que plantea la Comisión Europea para abaratar los precios energéticos

La Comisión Europea ha presentado este pasado miércoles cinco medidas que tienen como objetivo lograr rebajar el precio de la energía, aunque la decisión final estará en manos del Consejo, que se reúne a partir de este jueves, con todos los ejecutivos de los países comunitarios al frente.

 

Poner un tope al precio del gas en el mercado mayorista, compensar los costes de producción de empresas que generen electricidad con combustibles fósiles, crear un impuesto que grave los “beneficios caídos del cielo” y puedan repercutir en los consumidores, crear agregadores de demanda para garantizar un precio bajo a consumidores vulnerables y fijar un precio máximo para las empresas que operan en el mercado mayorista.

Todas estas medidas se contienen en un texto que Bruselas propondrá para debatir en la cumbre europea y que deberán decidir los propios jefes de Estado, y en dicho texto se recomienda también estudiar con detalle todas las opciones concretas presentadas por la Comisión que, hasta el momento, había sido reacia a tomar medidas que pudieran provocar un impacto estructural en los mercados, ante una situación que valoraba como coyuntural. En todo caso, ahora considera que se trata de medidas que se tomarían con carácter temporal y excepcional y no se entiende como la reforma estructural que reclama por su parte el Gobierno Español, aunque sí se recogen parte de las demandas de éste. De hecho, en el texto se cita también que las medidas “deben ser fiscalmente gestionables y no deben comprometer la seguridad del suministro y la igualdad de condiciones en el mercado interior”.

Los temores de la Comisión se centran en que se creen desequilibrios en el sistema y puedan desencadenarse problemas de suministro. Entre las medidas, las hay que implican costes fiscales, pueden dificultar la competencia y crear interferencias en los mercados, además del ya citado desequilibrio. Otras medidas implican complejidad, conllevan cambios regulatorios y pueden alterar las inversiones previstas por las compañías eléctricas. La Comisión propone también que cada estado disponga de unas reservas de gas en sus depósitos no inferior al 80 % de la capacidad y la posibilidad de retirar el control de los mismos a compañías de otros países, si hay problemas en la seguridad del suministro.

 

Posturas divididas entre los distintos estados

En todo caso el debate en la cumbre será arduo, pues subsisten diferencias sustanciales entre las diferentes posturas. Mientras los países mediterráneos reclaman una intervención decidida, con España entre los abanderados de esta posición, que también apoyaría Francia, por otro lado está Alemania, con la compañía de Países Bajos, que prefieren optar por incrementar el proceso de transición energética para reducir la dependencia del gas ruso. Alemania, en concreto, cree es posible topar los precios energéticos, pero que antes debe evaluarse el coste real de la medida y quién debe sufragarlo.