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Energía

Francia transforma su modelo energético con una ambiciosa ley

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Ségolène Royal, ministra de Ecología francesa, ha liderado el proyecto

Promover las energías renovables, el transporte limpio y la edificación sostenible son los imperativos de la nueva ley energética francesa, que coloca al país vecino en posición de liderar la lucha contra el cambio climático, los gases de efecto invernadero y, de paso, obtener un ahorro en su factura energética. En definitiva y a las puertas de la próxima Cumbre del Clima, que tendrá lugar en París el próximo mes de diciembre, sitúa a Francia como el abanderado del cambio necesario para lograr un consumo responsable y sostenible de la energía. Ségolène Royal, ministra de Ecología francesa, ha liderado este cambio que ha contado con el apoyo de los ecologistas y que supone también la limitación de la energía nuclear y la búsqueda de un nuevo mercado tecnológico, que permita generar empleo y competitividad.

Gracias a la nueva ley, se podrían reducir en un 40% las emisiones de gas de efecto invernadero de aquí a 2030, las energías renovables generarían un tercio del total del consumo de energía en esa misma fecha y, en 2050, alcanzar un consumo de energía final de la mitad del actual. Además, Francia congelaría su potencia nuclear y dentro de 10 años, ésta sería la fuente de origen de la mitad de la producción de energía como máximo. Ese es principal motivo de conflicto que genera la ley, que ha encontrado el rechazo de la oposición, dado que consideran que supondría el cierre de 24 reactores nucleares en diez años. Francia es el país que más energía nuclear genera de todo el mundo, en proporción a su número de habitantes.

La ley prevé también renovar medio millón de edificios al año y la totalidad de las viviendas antes de 15 años, para lograr un menor consumo. Las licencias de nuevas obras observarán todas las normas medioambientales y los inmuebles públicos generarán más energía de la que consuman. En movilidad, la tasa de vehículos públicos y de negocios que sean completamente limpios tendrán que superar el 10%, con 7 millones de puntos de recarga instalados en todo el país. El plan cuenta con un presupuesto inicial de 10.000 millones de euros, durante los próximos tres años.